Cantar de Alejandro

Hildebrando Pérez Grande
Cantar de Alejandro

La sala polivalente La Plata del Centro Fidel Castro Ruz se convirtió este jueves 28 de mayo en un espacio para y por la poesía con la lectura de hermosos poemas que forman parte del libro Cantar de Alejandro, dedicado al Comandante en Jefe. La iniciativa se inserta en las actividades del 32 Festival Internacional de Poesía de La Habana, que se dedica a Fidel en el año de su Centenario. 

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Centro Fidel Castro
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«Marchamos hacia el amanecer de la armonía. Nadie podrá decir que es una flecha oscura nuestro nombre. Con las luces apagadas, y teniendo como lumbre los ojos acerados de la aurora, salimos una madrugada de noviembre hacia la isla…» la voz calmada, suave de Hildebrando Pérez Grande va recorriendo la sala La Plata y poco a poco va ocupando todo el espacio donde se han dado cita trovadores, poetas y recitadores para Cantar a Alejandro como homenaje al Comandante en Jefe. 

El cantar no se detiene y a Hildebrando le sigue el mexicano Manuel Cuautle que también nos acompañó para regalarnos el poema Canto a Fidel Castro de la poetisa Pura Del Padro Armand: 

No sé cómo creciste, pero tomaste espuma, 
nata de mar, almendra de mañana guajira, 
te fue saliendo un gesto de montaña, de puma
arisco a la maldad, de yunque de ira.
Palmas al sol, campiñas y montes orientales, 
te hicieron puro y claro como el agua encendida.
Tienes no sé qué cosa de ceiba y maniguales
donde la catarata suena a limpio y a vida. ….

Los poetas se dan paso unos a otros y escuchamos entonces al Premio Nacional de Literatura 2025 Virgilio López Lemus con «Su Presencia»:  
                                                    
Su nombre es un verbo: sea el día 
y sean las noches. Nadie puede resumirlo, 
no se dedica un poema directamente a él, 
ni una pieza recién hecha, ni una fábrica.
Es un padre, pero todos lo vemos como el mejor
de los hermanos, el amigo más alto.
No se dedica directamente cosa alguna 
pero cada hombre del pueblo moriría por él
en cualquier circunstancia.

Los poetas no detienen su cantar y llega el verso de Abdilatif Abdalat Mohamed, Basilia Papastamatíu o los recitadores del grupo de teatro Rompetacones con el poema El perfil de Fidel de Arturo Corcuera:

Para hablar de Fidel
hay que cederle la palabra al mar,
pedir su testimonio a las montañas.
El Turquino canta y cuenta su biografía,
los pájaros la propagan,
saben su edad y repiten su nombre.
La edad de Fidel
es la edad de los framboyanes en flor,
la enhiesta edad de su barba verde olivo.
Todos lo sabemos,
los héroes no tienen edad,
tienen historia,
hacen la historia,
son la historia…

Y, así, vuelvo a aquel Cantar de Alejandro de Hildebrando que aún resuena en los oídos porque el verso no quiere abandonarnos: «Nadie podrá decir que es una flecha oscura nuestro nombre. Nuestro pequeñísimo nombre que hoy atraviesa otras latitudes en el atavío y el mauser de los compañeros que entre cánticos y espamos marchan hacia el amanecer de la armonía. Nadie podrá decir que es una flecha oscura nuestro nombre». 

Mientras queda en el aire esa canción hermosa de Silvio Rodríguez en la voz del trovador... «El que tenga una canción tendrá tormenta. El que tenga compañía, soledad. El que siga buen camino tendrá sillas. Peligrosas que lo inviten a parar. Pero vale la canción buena tormenta. Y la compañía vale soledad. Siempre vale la agonía de la prisa. Aunque se llene de sillas la verdad…. para reafirmarnos que la poesía siempre alza su voz para salvaguardar lo mejor del ser humano. 

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