Fidel fue un guerrillero del tiempo que hizo suya las palabras y las ideas como armas de combate. Como el gran periodista que fue, dejó en sus escritos respuestas para los grandes desafíos de hoy como son el fascismo, el racismo, el genocidio palestino, las amenazas de una guerra nuclear...
«Pararme en una esquina», es lo que Fidel contestó en una ocasión al escritor colombiano Gabriel García Mázquez, cuando este le preguntó que era lo que más le gustaría hacer en la vida.
Y, uno casi puede imaginar a Fidel parado en una esquina de cualquier lugar de Cuba conversando con la gente, preguntando, viendo el trascurso de la vida para luego ir hasta una máquina y poner en un papel todo aquello que había visto o vivido. Me lo imagino siendo el cronista de los pobres, criticando lo mal hecho. Nunca siendo un simple espectador. Fidel llevaba el periodismo en el corazón o como a veces se afirma la tinta en vena.
En el libro Fidel Castro Ruz. Guerrillero del tiempo, de la periodista y escritora Katiuska Blanco, se relata como desde niño se mantuvo al tanto de los acontecimientos internacionales a través de la lectura de los diarios que llegaban a Birán desde la capital como el Diario de la Marina, El Mundo, Información y El País. Mientras de Santiago de Cuba se recibía El Diario de Cuba.
Por las conversaciones recogidas en el libro se sabe que durante sus vacaciones en la casa leía las noticias sobre la Guerra Civil Española al cocinero Manuel García, quien al no saber leer ni escribir, esperaba la llegada del niño para mantenerse al tanto de los sucesos de su país.
Katiuska también explica que, durante las lecturas de la prensa, Fidel a veces modificaba un poco los contenidos porque el cocinero era republicano y las noticias eran adversas; entonces mientras leía hacía versión libre y las atenuaba para que Manuel no sufriera.
Incluso, ya desde mediados del 1935 siguió con interés la guerra en Abisinia, hoy Etiopía. De esa manera, Fidel daba muestras desde una edad tan temprana de su interés por conocer acerca del desarrollo de acontecimientos mundiales. En una ocasión reunido con la prensa en el VII Congreso de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC) reconoció que le gustaba el oficio, «de verdad, ténganme como uno de ustedes». Y en otra de sus reflexiones confirmó que le habría gustado mucho estudiar las técnicas del oficio.
Pero Fidel era un periodista y un comunicador con un talento innato para hacer de los medios su tribuna. El 11 de septiembre de 1951 apareció en las páginas de Alerta un artículo donde condenaba la muerte del obrero Carlos Rodríguez a manos de importantes jefes de la policía.
Después en 1952 publica estremecedores trabajos investigativos en el propio diario, Alerta, denunciando los turbios negocios del entonces presidente de la República, Carlos Prío Socarrás.
El suicidio en vivo de Eduardo Chibás en agosto de 1951 en un programa radial, le dejaría como enseñanza la importancia de la verificación de las fuentes, el trabajo investigativo de campo, pero sobre todo la ética que debe primar en un profesional que hace de la palabra una herramienta de trabajo.
Tubal Páez Hernández recordaba en sus palabras introductorias al libro Privilegiados del Tiempo que a Fidel no le bastaba con que le aceptaran un artículo para publicarlo en los medios, sino que él pasaba por la imprenta y con los operarios y sus jefes “negociaba” la tipografía para el título y el tamaño de la letra.
Por su parte Juan Marrero resalta que el líder cubano no ejerció jamás el periodismo como un medio de vida, «sino como un instrumento para la difusión y defensa de sus ideas revolucionarias».
En 1958 y, ante la gran censura que había impuesto la dictadura de Batista para que no se supiera la verdad de lo que acontecía en la lucha de guerrilla en la Sierra Maestra, funda Radio Rebelde. A través de las ondas de la radio rindió informes, convocó a la huelga general del pueblo cuando en diciembre de ese año intentaron arrebatar el triunfo de la Revolución. Fidel utilizó la radio como medio de comunicación efectivo para mantener informado al pueblo cubano.
Ya con el triunfo de la Revolución era común su conversación con el mismo pueblo a través de la televisión. Se afirma que se volvió una práctica sus largas comparecencias ante las cámaras de la televisión para explicar, rendir cuentas o realizar llamadas de alerta a ese mismo pueblo que se pasaba horas escuchándolo sin moverse de sus asientos.
Son recurrentes las muchas anécdotas de compañeros de la profesión que cuentan cómo iba hasta la redacción del diario Granma para ver y conversar con los periodistas sobre la edición del día siguiente. En especial cuando había acontecimientos relevantes. Como decía el Gabo, Fidel tenía excelentes cualidades como editor de textos.
«Era un estilo de Fidel, que en los momentos más extraordinarios e importantes trasladara su puesto de mando para los periódicos. Primero en el periódico Revolución cuando la Crisis de Octubre; luego en Granma cuando hubo que movilizar al pueblo para las donaciones de sangre a raíz de del terremoto ocurrido en Perú”» y así sucesivamente siempre que fuera necesario como bien destaca Tubal Páez.
Entendía muy bien el papel de la prensa y sabía manejarse como un colega más, en especial con la extranjera que llegaba a ser hostil con el proceso cubano. En 1959, y apenas unos días del triunfo de la Revolución convocó a cientos de profesionales de los medios de todo el mundo, en lo fundamental de los Estados Unidos, para que conocieran la verdad de lo que acontecía en nuestro país.
El 22 de enero de 1959, Fidel se paraba delante de más de 300 profesionales de los medios como parte de la Operación Verdad para explicar lo que sucedía en relación a los fusilamientos de los más connotados criminales, y que en el exterior había levantado tanto revuelo por la manipulación de los juicios en las corporaciones mediáticas, las cuales desde el mismo inicio del triunfo de la Revolución se dedicarían a sembrar una matriz negativa con respecto a todo lo que venía de esta pequeña isla en tamaño pero grande en dignidad.
Anto eso, una de las propuestas de Fidel fue fundar la Agencia Prensa Latina el 16 de junio de 1959 para que existiera una prensa alternativa a los grandes monopolios de la información.
Y es que, siempre, tuvo muy claro la importancia del periodismo como vía de comunicación con el pueblo. «Fidel es un defensor de la palabra precisa, en ser directo, sin dejar de ser apasionado, sin dejar de tocar las fibras humanas y los resortes que tiene la gente dentro», recuerda Páez Hernández.
Periodismo revolucionario
Pero no solo ejercía el periodismo, sino que daba pautas de cuál sería el papel que estarían llamados a ejercer los profesionales cubanos en defensa de una Revolución, atacada sin piedad.
Desde el mismo 4 de enero de 1959 en la ciudad de Camagüey y ante la prensa que fue a cubrir su paso por diferentes ciudades en una caravana que lo trajo desde la ciudad de Santiago de Cuba envuelto en una muchedumbre de pueblo dijo:
«Es para nosotros y para ustedes, un motivo de orgullo… tener delante un camión lleno de periodistas cubanos y extranjeros. Bien merecen los periodistas la oportunidad de trabajar, el periodista trabaja para el pueblo, el periodista informa al pueblo. El pueblo solo necesita que le informen los hechos, las conclusiones las saca él porque para eso es suficientemente inteligente».
Y en 1986 en el V Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) ratifica que la prensa ayudó a crear una conciencia revolucionaria profunda en nuestro pueblo. Además, afirma que «el periodista debe ser un gladiador contra cualquier cosa que sea incorrecta, que ande mal. Y es también un luchador porque las cosas marchen bien, un creador de la nueva sociedad, un constructor del socialismo».
En esa misma intervención asegura que el profesional de la prensa tiene que investigar más, descubrir más cosas. Tiene que ser un caballero andante luchando contra todo lo mal hecho.
Para Fidel era esencial que dentro del periodismo existieran profesionales que pudieran hacer muchas tareas y con suficiente cultura y preparación para enfocar cualquier problema que se presente.
En 1993 en una sesión final del VI Congreso de la UPEC y ante la difícil situación que atravesaba nuestro país, en el llamado Período Especial, explica:
«Veo a la prensa como una fuerza, un instrumento formidable de la Revolución. La veo como Radio Rebelde, en la Sierra Maestra, porque estamos viviendo tiempos que no son más fáciles que los de la Sierra Maestra; estamos viviendo tiempo más complejos que los que vivimos en aquella época. Veo en la prensa una fuerza de enorme importancia, decisiva; es verdaderamente decisiva en esta lucha que estamos librando, en la cual nos lo estamos jugando todo. No solo nos estamos jugando nuestra obra, nos estamos jugando la obra de todas las generaciones que nos precedieron, y estamos defendiendo la herencia de los que vendrán después de nosotros».
Y en ese mismo sentido Fidel se pregunta ¿Cómo los veo a ustedes, los periodistas? Y responde seguidamente «los veo como comisarios del pueblo en esta batalla».
Y así fue él, un guerrillero del tiempo que hizo suya las palabras y las ideas como armas de combate. Como el gran periodista que fue, Fidel dejó en sus escritos respuestas para los grandes desafíos de hoy como son el fascismo, el racismo, el genocidio palestino, las amenazas de una guerra nuclear, la responsabilidad de los pueblos para exigir a sus gobiernos sobre la importancia de la supervivencia del hombre… porque fue, en definitiva, un hombre del futuro.