Fidel Castro: El abogado de las causas justas

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Fidel Castro: El abogado de las causas justas

En el mismo mes de graduación, durante un encuentro en la escalinata de la Universidad de La Habana convenció a dos compañeros de estudio, Jorge Azpiazo Núñez de Villavicencio (IV) y Rafael Resende Vigoa (V) para abrir un bufete. Escogen un local en La Habana Vieja ya que era una zona de mucha actividad económica y facilitaba su desarrollo como juristas

Por:
M.Sc. Abel Aguilera Vega
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Desde 1953 el nombre de Fidel Castro Ruz se hizo cada vez más frecuente para los cubanos. Fue el líder rebelde, político y militar que en 1959 logró el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista Zaldívar y tuvo la valentía de desarrollar y consolidar la primera revolución socialista en el hemisferio occidental. Pero, ¿cuánto sabemos de su labor como abogado?

La primera referencia sobre su inclinación hacia la abogacía data de su último año en el Colegio de Belén, cuando la revista de la escuela en su edición de julio de 1945 reflejaba: «Participa en un debate-parlamentario relacionado con un proyecto de ley sobre la enseñanza, presentado al Congreso de la República. Fidel, como alumno pre-universitario de Letras, interviene explicando las diferencias del papel del Estado en la instrucción privada en diversos países». (I)

En varias ocasiones Fidel expresó su inclinación por ciencias como Geografía o Matemáticas, manifestando que el estudio de las leyes no figuraba entre sus preferencias. Sobre su vocación, en otro momento reflexionó: «En realidad, debo decir que yo era mejor en Matemática que en Gramática. La encontraba más lógica, más exacta. Estudié Derecho porque discutía mucho, y todos afirmaban que yo iba a ser abogado (…)». (II)

Ingresó en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945 como aspirante al título de Doctor en Derecho (III) y Contador Público. El 5 de septiembre de 1950 defendió con nota de sobresaliente su tesis de graduación «La Letra de Cambio en el Derecho Privado y la Legislación Comparada». Con ello se tituló como Doctor en Derecho, Licenciado en Derecho Diplomático y Licenciado en Derecho Administrativo. Recibió el diploma el 13 de octubre.

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 Título expedido por la Universidad de La Habana en 1950 a nombre de Fidel Alejandro Castro Ruz.

En el mismo mes de graduación, durante un encuentro en la escalinata de la Universidad de La Habana convenció a dos compañeros de estudio, Jorge Azpiazo Núñez de Villavicencio (IV) y Rafael Resende Vigoa (V) para abrir un bufete. Escogen un local en La Habana Vieja ya que era una zona de mucha actividad económica y facilitaba su desarrollo como juristas.

El 10 de noviembre de 1950 Fidel Castro se registra en el Colegio de Abogados de La Habana y los tres amigos inscriben el bufete Azpiazo-Castro-Resende, ubicado en Tejadillo 57 apto. 204, Habana Vieja, que después se trasladaría, en el mismo edificio, a los apartamentos 303 y 206 respectivamente. El local fue arrendado por 60 pesos mensuales. Aun cuando la oficina no contaba con mobiliarios, ni otras condiciones propicias, Fidel insistió en su apertura. Lograron que el dueño les prestara una silla y un buró, después compraron a plazo una máquina de escribir. (VI)

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Tarjeta de presentación de Fidel Castro.

De esta forma comenzó la actividad profesional del joven Fidel Castro Ruz, con ella se abrió una etapa de mayor acercamiento a la realidad del país, palpó las necesidades de los sectores más humildes y presenció personalmente las grandes injusticias de su época.

Su primera actuación como abogado ocurrió semanas después de su egreso de la Universidad de La Habana.

Fidel Castro y la defensa del estudiantado cubano

El contexto social en Cuba a inicios de la década de 1950 era tenso, marcado por el entreguismo de los gobiernos de turno y de espalda a los intereses del pueblo. Para el curso escolar 1951-1952, el ministro de Educación Aureliano Sánchez Arango emitió una resolución que invalidaba los logros alcanzados por el estudiantado, el cual inmediatamente se movilizó y organizó manifestaciones de rechazo. Por su parte, el ministro de Gobernación Lomberto Díaz Rodríguez declaró ilegales las protestas, lo que generó el enfrentamiento con la policía, el ejército y los grupos gansteriles, los cuales tenían órdenes de reprimir.

Las protestas duraron semanas y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) creó un comité de lucha para revertir la resolución impopular. En Cienfuegos, las protestas fueron muy agudas, generando una reacción violenta de las fuerzas del orden. Para el 12 de noviembre de 1950 los estudiantes organizaron una movilización frente al Instituto de Segunda Enseñanza e invitaron a una representación del comité. Este es encabezado por Fidel Castro e integrado, además, por Enrique Benavides Santos, Mauro Hernández, Francisco Valdés y Agustín Valdés.
La participación de Fidel era decisiva, pues en una reunión vespertina apoyó el criterio de tomar el Ayuntamiento de la ciudad y desde ahí organizar un mitin al pueblo. Se acordó realizar el acto a las 8:30 de la noche.

A las 8:15 aproximadamente, Fidel y Enrique Benavides Santos (VII) fueron detenidos por una patrulla en las inmediaciones del Ayuntamiento y trasladados hacia la unidad de la policía. Desde la ventana observaron el enfrentamiento entre la policía y los estudiantes que duró alrededor de cuatro horas.

Una vez concluida la represión las autoridades radicaron denuncia por «Agitación» y «Atentar contra el orden público», alegando como causal: «(…) por estimar que son los mismos que están incitando o buscando la forma de celebrar el mitin de todas maneras y que está ordenado por el Sr. Ministro de Gobernación que sea suspendido, instándolos al mismo tiempo a que continúen en la lucha contra las disposiciones del Sr. Ministro de Educación». (VIII)

Durante el inicio del proceso ambos detenidos no cooperaron. Dieron nombres falsos (IX) y se negaron a firmar los documentos.

En la madrugada, sin informarle a los detenidos, procedieron a su traslado hacia Santa Clara, capital provincial. Durante el proceso emplearon la violencia, lo cual condujo a un forcejeo. El maltrato concluyó con la llegada inesperada del presidente del Ayuntamiento, quien conociendo los procedimientos habituales de la policía temía por la seguridad de los jóvenes y los siguió desde la salida de la estación. El resto del trayecto se realizó con normalidad.

Al conocer al día siguiente de su presencia en Santa Clara, los estudiantes se movilizaron hacia las afueras de la penitenciaría provincial, donde se encontraban detenidos, que unido a las gestiones del líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos) Eduardo Chibás Rivas (X) obligó a las autoridades a otorgarle la libertad en horas del mediodía.

El 23 de noviembre la Sala de Urgencias del tribunal de Santa Clara apertura el proceso judicial contra los ciudadanos Enrique Benavides Santos y Fidel Castro Ruz con el No. 543/50.

El 5 de diciembre son citados para comparecer a la vista oral a celebrarse el 14 de diciembre a la 1:30 de la tarde en Santa Clara.

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Portada del expediente judicial No. 543/50.

En el día y la hora citada, se realizó la vista oral de la causa No. 543/50 en la Sala de Justicia de Las Villas. Se formalizó en audiencia pública y contó con la presencia mayoritaria de estudiantes cienfuegueros y jóvenes revolucionarios en el público. El tribunal estuvo conformado por los magistrados Armando M. Rodríguez Valdés (XI), como presidente y Mario F. Márquez Martínez (XII) y Arturo Rebollar Martínez (XIII) como asistentes. El fiscal fue Alfredo Carrión Fernández y el denunciante el capitán Manuel Pérez Borroto (XIV), jefe de la policía de Cienfuegos.
Enrique Benavides contó con la defensa de Benito Besada Ramos (XV), compañero de aulas y revolucionario, quien también se estrenaba como abogado. En cambio, Fidel optó por su autodefensa.

La fiscalía presentó como testigos al suboficial de la policía Juan C. Hernández y a Ángel Vital Pardo, presidente interino de la Cámara Municipal de Cienfuegos. Por su parte, Fidel Castro no ejerció una defensa jurídica tradicional, empleó el estrado como tribuna política donde denunció los males que aquejaban a la sociedad, además de señalar al jefe de la policía cienfueguera por falta de ética y apoyar la corrupción del país (XVI).

Aun cuando el expediente judicial no cuenta con las declaraciones de las partes, es importante señalar la ocurrencia de violaciones de procedimientos, como no informar al detenido el lugar hacia donde será trasladado o la aplicación de violencia, que además de constituir una falta ética punible en la mayoría de los sistemas judiciales del mundo, estaba regulado en el artículo 26 de la Constitución vigente en la época:

«La Ley Procesal Penal establecerá las garantías necesarias para que todo delito resulte probado independientemente del testimonio del acusado (…)

»En todos los casos, las autoridades y sus agentes levantarán acta de la detención que firmará el detenido, a quien se le comunicará la autoridad que la ordenó, el motivo que la produce y el lugar a donde va a ser conducido, dejándose testimonio en el acta de todos estos particulares.

»Todo hecho contra la integridad personal, la seguridad o la honra de un detenido será imputable a sus aprehensores o guardianes, salvo que se demuestre lo contrario». (XVII)

Por los testimonios de los presentes se conoce que el ambiente en el plenario fue tirante, debido a la presencia del jefe de la policía de Cienfuegos, odiado por los estudiantes debido a sus métodos represivos; además, el alegato de Fidel tensó más la situación, que con su denuncia enardeció a los estudiantes y provocó la ira de su acusador.

Resulta llamativo en esta causa que es el propio fiscal quien propone la absolución de los acusados, cuando estos tienen responsabilidad en los delitos imputados y una activa participación en el estímulo e incitación a las manifestaciones y exigencias de los estudiantes. El tribunal decidió absolver a los acusados.

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Fragmento del acta de sentencia dictado por el tribunal.

¿Qué explica esto? Al parecer, en la propuesta de la fiscalía obraron elementos de carácter subjetivo, debido a la gran impopularidad con la que contaría una decisión que afectara a los representantes del estudiantado. Además, las protestas se habían eliminado en el país y su detención en las semanas previas demostró que los estudiantes contaban con capacidad de convocatoria, lo cual hubiese acrecentado el desorden en el territorio, cuando no era prudente. En definitiva, se trataba de un caso político.

Al reflexionar sobre este caso y dejando entrever que desde el punto de vista jurídico su actuación revolucionaria era sancionable Fidel expresó: «En Santa Clara fue la primera vez que me defendí y salí absuelto. Por suerte tuve éxito» (XVIII).

El proceso judicial 543/50 constituyó un ensayo de la aplicación de igual método en otros procesos judiciales vinculados a causas políticas, así como de su ejercicio de autodefensa. Fidel Castro demostró sus habilidades como líder de masas. Su implicación en este proceso se debió a la defensa de una causa que consideró justa, elemento que lo va a caracterizar en su trayectoria como abogado y político.

Notas

I-Revista mensual Ecos de Belén, junio 1945, Año VII, La Habana, p. 154.

II- Fidel Castro Ruz: La victoria estratégica. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2010, p. XXI.

III-El título de Doctor otorgado entonces por la Universidad de La Habana, es equivalente al actual de Licenciado en Derecho.

IV-Mantuvo relaciones con Fidel durante el periodo estudiantil en la Universidad de La Habana. Mientras trabajaron juntos apoyó su labor en defensa de los más humildes. Estuvo fichado por el Buró de Investigaciones. Después de 1959 se incorporó al proceso revolucionario.

V-De origen muy humilde mantuvo relaciones con Fidel durante el periodo estudiantil en la Universidad de La Habana. Mientras trabajaron juntos apoyó su labor en defensa de los más humildes. Posteriormente, estableció relaciones de amistad con políticos del régimen de Fulgencio Batista, llegando a ser secretario del senador Alfonso Zayas. Abandonó el país después del triunfo de la Revolución.

VI-Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, entrevistas, caja 6, letra A, expediente 57.

VII-Mantuvo siempre su apoyo a la Revolución. Después de 1959 ejerció como diplomático. Falleció en 1981.

VIII-Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Fondo documental: Causas judiciales, caja 22, expediente 2.

IX-Fidel utilizó el de Ramiro Hernández Pérez y Enrique Benavides el de Enrique López García.

X- Eugenio Suarez Pérez y Acela A. Caner Román: Fidel: de Birán a Cinco Palmas. Editorial Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 2006, pp. 108-119.

XI-Continuó en el ejercicio jurídico hasta su jubilación. Residió en La Habana.

XII-Abandonó el país en la década de 1960.

XIII-Actuó como magistrado accidental (sustituto). Falleció en 1963.

XIV-Después del triunfo de la Revolución se mantuvo residiendo en Cienfuegos.

XV-Después de 1959 ejerció como profesor universitario. Siempre se mantuvo al lado de la Revolución.

XVI-Ibídem.

XVII-Ibídem, pp. 473-474.

XVIII- Katiuska Blanco Castiñeira: Fidel Castro Ruz Guerrillero del Tiempo. Conversaciones con el líder histórico de la Revolución Cubana, Tomo II, Casa Editora Abril, La Habana, 2011, pp. 20-21.

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