Ponencia presentada en el foro Fidel y la Revolución de las mujeres como parte del I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro. Palacio de Convenciones de La Habana. 11 de agosto de 2026.
En todas las etapas de la lucha revolucionaria, las cubanas hemos contado con la confianza, la comprensión, el consejo oportuno y la guía de Fidel.
Como parte de su concepción revolucionaria y de su afán por conquistar toda la justicia, también fue una prioridad para él poner fin a la discriminación de las mujeres.
Claras y firmes han sido siempre sus convicciones políticas y sociales sobre el papel de las cubanas en la sociedad, su defensa del ejercicio de sus más legítimos derechos, su confianza en la capacidad, el talento, responsabilidad, patriotismo y espíritu de combate de las mujeres, tanto en la guerra como en la paz y su decisión de acometer la lucha por que fueran reconocidos sus derechos como seres sociales plenos.
Por eso lleva a Haydée y Melba al Moncada cuando ellas le plantean que quieren combatir junto a sus compañeros. Hace valer, consecuente con sus ideas, el derecho que ellas se habían ganado en el cumplimiento de las duras y riesgosas misiones que les asignó en la preparación de aquella hazaña inolvidable. Posteriormente, en su alegato «La Historia me absolverá», al mencionarlas expresó: «… nunca fue puesto en un lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana».
Y en otra parte de aquella memorable alocución afirmó: «Si el Moncada hubiera caído en nuestras manos hasta las mujeres de Santiago de Cuba hubieran empuñado las armas. Muchos fusiles se los cargaron a los combatientes las enfermeras del Hospital Civil. Ellas también pelearon. ¡Eso no lo olvidaremos jamás!».
Años más tarde, ya en la Sierra Maestra, aun cuando no había armas para todos los combatientes, decide crear el Pelotón Mariana Grajales y libra una batalla ideológica con los Capitanes defendiendo el derecho de las mujeres a combatir igual que los hombres y para demostrar su confianza, las entrena él mismo y dispone que asuman su escolta personal. Las Marianas demostraron que tenía razón, no lo defraudaron, lucharon como leonas.
Vilma contaba, cómo ser mujer nunca constituyó un problema en las filas del Movimiento 26 de Julio. Cumplieron todo tipo de misiones, fueron jefas de acción, mensajeras, trasladaron medicinas, armas, hicieron sabotajes, cargaron dinamita y ejecutaron junto a los hombres todas las tareas que su capacidad, valentía y audacia les permitieron.
Con tales antecedentes no puede extrañar a nadie que, en su primer discurso al pueblo, desde Santiago de Cuba, el 1ro de enero de 1959, Fidel señalara entre las prioridades del programa de la Revolución triunfante, poner fin a la discriminación de la mujer:En aquel momento expresó: “…La mujer es un sector de nuestro país que necesita también ser redimido porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en muchos otros aspectos de la vida.”
Fue ese el disparador del proceso por la conquista de la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres en la Revolución.
Las cubanas de entonces eran las más discriminadas entre los discriminados. Eran sólo el 12% de la fuerza laboral, con o sin salario, aunque la gran mayoría se desempeñaba en el sector informal, un 70% trabajaba en el servicio doméstico. Eran la mayor parte de los analfabetos; excepcionalmente ocupaban algún cargo de dirección, Existían unas 100,000 infortunadas mujeres que no encontraban otra salida para sobrevivir o dar de comer a sus hijos que la prostitución.
En aquella sociedad las mujeres estaban concebidas para la vida privada, subordinadas, dependientes de los hombres, menospreciadas, ausentes de la vida pública.
Las cubanas identificaron como suya la Revolución triunfante. No querían volver al pasado, acababa de derrocarse una dictadura sangrienta que había segado la vida de más de 20,000 de sus hijos y querían participar y prepararse para defenderla.
Después de firmada en mayo la Ley de Reforma Agraria, mujeres de diferentes sectores comenzaron a acercarse a Vilma, figura legendaria y querida por su papel en la lucha revolucionaria, para pedirle organizarse y prepararse para brindar su aporte. Vilma consulta a Fidel, quien le plantea que constituir una organización de las mujeres era lo más revolucionario y positivo que podía ocurrir y le da la tarea de impulsar esa fuerza.
Fidel se involucra personalmente en el proceso que precede a la constitución de la Federación, participa con Vilma en las reuniones con las dirigentes de los grupos de mujeres que estaban organizados, con las más representativas figuras o combatientes de las principales fuerzas revolucionarias de la época, así como con personalidades de diferentes sectores. De aquellos encuentros surgió la concepción de la nueva organización femenina y su programa de trabajo.
Fidel encabezaba entonces la crucial batalla por la unidad de todas las fuerzas políticas empeñadas en los cambios revolucionarios, consciente de que resultaba indispensable para garantizar la soberanía y la independencia de la Patria. Vilma puso toda su inteligencia y tesón en aquellos tiempos fundacionales para hacer conciencia de que era imprescindible trascender cualquier tipo de prejuicios, sectarismos o mediocridades, en aras de la unidad para la defensa de la Revolución.
En el acto de constitución oficial de la Federación de Mujeres Cubanas, al referirse a este hecho trascendental, diría Fidel una frase que lo sintetizaba todo: “…unidas en esa palabra: cubanas y unidas en esa bandera que llevan en sus manos… y subrayaba: “Esta unificación de todos los sectores femeninos de la Revolución es constituir una fuerza, una fuerza entusiasta, una fuerza numerosa, una fuerza grande y una fuerza decisiva para nuestra Revolución.”
En el Coloquio sobre el pensamiento de Fidel que hicimos por su 70 cumpleaños Vilma resumía este proceso al expresar:
«La mujer exigió su participación desde 1959 en una forma tan directa y tan formidable que de ahí surge la Federación. Y Fidel sintió por esto, lo calorizó, lo apoyó, lo consideró sumamente valioso; por eso se dice que es dos manos que se fue haciendo la promoción de la mujer, porque las mujeres respondieron desde el primer momento durante la lucha y después, en esa etapa fundamental que fue el año 1959. Las mujeres decidieron crear una organización para participar en la Revolución, para prepararse y poder seguir avanzando en su aporte a ella. Y eso fue lo que ocurrió».
Hay una relación dialéctica entre el pensamiento y la acción de Fidel y los avances alcanzados en todos los órdenes por las cubanas. Su papel como artífice de la Revolución de las Mujeres y el hecho de tener a Vilma dirigiéndola magistralmente, con inteligencia, valentía, audacia e importantes aportes en la teoría y en la práctica, garantizaron el avance sistemático de tan colosal batalla, que, si bien está lejos de terminar, se afianza sobre bases sólidas.
Fidel con su mirada de largo alcance, asignó a la Federación las primeas tareas para comenzar a desbrozar el camino: estudiar todos los problemas de las mujeres; crear los Círculos Infantiles; organizar a todas las muchachas que ni trabajaban ni estudiaban y prepararlas; organizar a las campesinas, ayudarlas, y establecer en la capital las escuelas para ellas, cuando la revolución recién comenzaba a crear en los campos condiciones elementales de vida. Organizar a la mujer cubana, prepararla en todos los órdenes, para todas las tareas; relacionarlas con las mujeres de todo el mundo; realizar actividades sociales, culturales, creadoras, revolucionarias, patrióticas; y constituir la Organización en todos los rincones del país.
Fue un verdadero maestro de nuestro pueblo en el esfuerzo de educar, difundir las concepciones más justas sobre el papel de la mujer en la sociedad, debatir ideas, buscar las causas de la discriminación, criticar juicios arcaicos, identificar los obstáculos, debatir las maneras de vencer las dificultades, y de asumir los retos. Trató con profundidad el tema de la mujer, no solo en las actividades de la Federación, sino en buena parte de sus intervenciones. Sentó cátedra en lo que a la igualdad de la mujer se refiere. Sus planteamientos y tesis tienen plena vigencia.
Naturalmente, transformar patrones culturales arraigados durante siglos en los hombres y en las mujeres mismas, y crear relaciones sociales diferentes basadas en el respeto, el reconocimiento mutuo y la igualdad, ha requerido de una labor intensa y permanente de la Federación de Mujeres Cubanas, que fue impulsada desde los primeros momentos con el apoyo de Fidel, el diseño de políticas, programas y planes de acción; la creación de mecanismos e instituciones nuevas y la asignación de presupuestos para propiciar la irrupción de las mujeres en la vida pública, enfrentando prejuicios, barreras culturales, sicológicas y sociales, a la vez que se promovían nuevos estilos de vida.
Como todos sabemos, este proceso se fue desarrollando como parte de la lucha por edificar la nueva sociedad socialista, en medio de los enormes desafíos que exigía la transformación raigal de las estructuras económicas, políticas y sociales del país y el enfrentamiento constante de las incesantes agresiones del imperialismo yanqui.
Factor fundamental en esta batalla ha sido el papel de las mujeres, que, impulsadas por sus sentimientos patrióticos y revolucionarios, fueron emprendiendo los nuevos caminos que se les abrían, lo que les permitió descubrir por ellas mismas de cuánto eran capaces y demostrarlo a la vez a todo el pueblo, difícil proceso que propició que se enaltecieran ante sí mismas y ante la sociedad.
El concepto de lo femenino y de lo masculino se fue transformando en Cuba de la mano de Fidel y de Vilma.
Fidel demostró desde el primer momento que las mujeres afrontaban situaciones comunes con los demás oprimidos, pero que por el único hecho de serlo tenían una situación de mayor desventaja social, y se refirió a la doble e incluso triple discriminación que sufrían lo cual dio fundamento a programas específicos dirigidos a la población femenina de mayor atraso y marginación social. Planteó concepciones que se adelantaron a la teoría de género, aun cuando en la década del 60 no existía como tal.
Lo que muchos años más tarde sería denominado por las académicas feministas como medidas de discriminación positiva, fue aplicado en nuestro país de muy diversas formas. La Escuela de Campesinas Ana Betancourt, constituye un ejemplo elocuente, por sus aulas pasaron en una década alrededor de 110,000 muchachas, traídas voluntariamente de las zonas rurales y montañosas a la capital para aprender corte y costura y elevar su nivel cultural, fue un excelente catalizador de la participación, del inicio del desarrollo de las campesinas en nuestro país.
Solo recordando la década del 60, podrían referirse también como ejemplos las escuelas para domésticas; los cursos de oficios no tradicionales que permitieron la irrupción de las mujeres en campos antes impensados y les aseguraron un puesto laboral; la creación de plazas preferenciales para mujeres; la constitución de las brigadas FMC-ANAP en todo el país, la creación del Frente Femenino en la CTC o de las Comisiones de Empleo Femenino encabezadas por el Partido y otros muchos mecanismos, planes especiales, programas, resoluciones y leyes que fueron venciendo obstáculos y contribuyendo al cambio.
Es muy importante mencionar la genialidad de Fidel, el método que utilizó para ir involucrando, poco a poco, a todos los cuadros de dirección, del Partido, del Estado, del Gobierno, de las Organizaciones de masas, de las instituciones del país, comprometiéndolos en la batalla por poner fin a la discriminación de la mujer.
Marcó un estilo y orientó mecanismos que propiciaron a la Organización una influencia directa y una interacción permanente con el gobierno para avanzar en los intereses y necesidades de las mujeres.
Fidel participó desde el primer momento, presidió prácticamente todos los eventos de la Organización, incluyendo sus plenarias nacionales anuales o reuniones principales y todos sus Congresos y en cada uno de estos momentos convocó a las principales autoridades: dirigentes del Partido y el Estado, Ministros, Presidentes de Instituciones, entre otros. Hizo conciencia de que todos tenían responsabilidades en ese esfuerzo y la obligación de interactuar con la Federación, escucharla, atender sus planteamientos y rendir cuentas.
Ese ejemplo se multiplicó en provincias y municipios y llegó hasta las bases.
En la concepción de los Círculos Infantiles, de las Escuelas para Campesinas Ana Betancourt, en las escuelas para domésticas y otras tareas de gran importancia como la incorporación de las mujeres a la producción, Fidel fue siguiendo paso a paso el desarrollo de cada proceso y participó. en los debates, en los actos, en las graduaciones.
No puede dejar de señalarse que ya desde inicios de 1962 en un programa televisivo dedicado a los Círculos Infantiles, alertaba a la organización femenina de su responsabilidad de gestionar con las instancias pertinentes del Gobierno la solución de los problemas que confrontaban las mujeres, teniendo en cuenta las tareas que la tradición les asignaba e insistió en la necesidad de que, a los Círculos, les siguiera la creación de los comedores escolares y obreros, lavatines, planes vacacionales y otros servicios.
«Si ustedes no luchan por esas cosas, posiblemente en los demás organismos no se van a acordar de eso…»
Ese mismo año, en el primer Congreso de la FMC, abordó el tema de la promoción femenina, al llamar la atención sobre lo difícil que resultaba encontrar en alguna parte una administradora y también señaló que las mujeres tenían que abrirse paso no solo en el trabajo manual, sino en el intelectual.
Hay que decir que cada actividad de balance nacional de la Federación ha constituido espacio de reflexión, evaluación, estudio y análisis, que daba paso al estudio de nuevas proyecciones e implementación de acciones, que de manera ininterrumpida gestaron el proceso dirigido a promover el adelanto de las mujeres.
Fidel mantuvo siempre intercambio directo de opiniones con Vilma y cada vez que lo consideró necesario se reunió con los cuadros principales de la Organización. Siempre aprovechó nuestros eventos para escuchar a dirigentes de base y federadas, interesado en su parecer sobre los temas a debate. Así avaló, apoyó y promovió la fuerza y la autoridad de la Organización y demostró su importantísimo papel.
En 1966, en la V Plenaria Nacional, realizada en la provincia de Las Villas hizo planteamientos trascendentales:
«Cuando nosotros llegamos esta noche aquí, le dije a un compañero que este fenómeno de las mujeres en la Revolución era una Revolución dentro de otra Revolución. Y si a nosotros nos preguntaran qué es lo más revolucionario que está haciendo la Revolución, responderíamos que lo más revolucionario que está haciendo la Revolución, es precisamente esto; es decir, la Revolución que está teniendo lugar en las mujeres de nuestro país. Si nos preguntaran cuáles son las cosas que más nos han enseñado en la Revolución, responderíamos que una de las lecciones más interesantes que los revolucionarios estamos recibiendo en la Revolución, es la lección que nos están dando las mujeres».
Se refirió en esa ocasión a un acontecimiento que tendría algún día un significado histórico al ser la primera vez que a una mujer se le asignaba la responsabilidad de administrar un gran plan agrícola, lo que no respondió a razones políticas sino a que objetivamente se demostró que tenía plena capacidad para dirigirlo, lo cual además de constituir una gran enseñanza para los nuevos tiempos, era también una victoria. contra el prejuicio de considerar «que las mujeres solo eran aptas para fregar, lavar, planchar, cocinar, limpiar la casa y tener hijos; el prejuicio milenario que situaba a la mujer dentro de la sociedad en un estrato inferior prácticamente».
En el II Congreso de la FMC, en noviembre de 1974, después de analizar los informes, las Tesis y las resoluciones que recogieron las esencias de 14 años de trabajo ininterrumpido de la Federación y de las mujeres en la Revolución, etapa que Vilma resumía con una sola palabra: PARTICIPACIÓN. Fidel proclamó como el eje central de aquél Congreso: La Batalla por el Ejercicio Pleno de la Igualdad de la Mujer, calificándola como una batalla histórica a librar y recalcó que no debían comprenderlo solo las mujeres, sino los revolucionarios, al tratarse de una tarea de toda la sociedad.
En su discurso expresó asuntos medulares, al plantear que nuestra experiencia demuestra como una decisión acertada, la creación de una Organización femenina, cuyas tareas no podrían ser abordadas por otros mecanismos en un país que avanza por los caminos del socialismo. En este y en otras intervenciones en las décadas siguientes, se preguntó qué habría hecho el Partido, qué habría hecho la Revolución sin la Federación de Mujeres Cubanas.
Destacó la seriedad con que la Organización asumió el empeño de que las mujeres irrumpieran masivamente en la producción y los servicios, planteando la necesidad de que las regulaciones y la política del Partido y de las organizaciones de masas, velaran por preservar y asegurar esas posibilidades. Para la Federación como para él estaba muy claro, que se trataba de un derecho de las mujeres que aseguraba un paso vital de su emancipación, a la vez que una necesidad imperiosa de la Revolución.
Por su absoluta vigencia y su alcance, es muy importante recordar textualmente, algunos fragmentos de aquél histórico discurso en que Fidel afirmó:
«Nosotros creemos que esta lucha contra la discriminación de la mujer, que esta lucha por la igualdad de la mujer y por la integración de la mujer, debe de realizarla toda la sociedad. Y es tarea, en primer lugar, de nuestro Partido, es tarea de nuestras instituciones educacionales y es tarea de nuestras organizaciones de masa todas».
«…Pero para alcanzar esos objetivos tienen que luchar juntos mujeres y hombres, tienen que tomar conciencia seria y profundamente las mujeres y los hombres. Tienen que librar juntos esa batalla»
«Porque cuando se juzgue a nuestra Revolución en los años futuros, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será la forma en que hayamos resuelto en nuestra sociedad y en nuestra Patria, los problemas de la mujer, aunque se trate de los problemas de la Revolución que requieren más tenacidad, más firmeza, más constancia y más esfuerzo».
«Nos satisface ver la fuerza que tiene la Revolución en las mujeres; nos satisface comprobar la calidad revolucionaria de las mujeres cubanas, la abnegación, la disciplina, el entusiasmo, la pasión por la Revolución, por las ideas justas, por la causa justa de las mujeres cubanas, demostrando con ello sus virtudes que -como hemos dicho en otras ocasiones son las virtudes que se exigen del militante revolucionario y que las mujeres las poseen en un grado muy alto. Por lo que creemos que nuestro Partido se debe nutrir más de esa fuerza, que nuestro Estado se debe nutrir más de esa fuerza, que nuestro aparato productivo se debe nutrir más de esa fuerza».
«Tiene que llegar el día en que tengamos un Partido de hombres y mujeres y una dirección de hombres y mujeres, y un Estado de hombres y mujeres, y un gobierno de hombres y mujeres. Y creo que todos los compañeros están conscientes de que esa es una necesidad de la Revolución, de la sociedad y de la historia»
El Primer Congreso del Partido en 1975 retomó los acuerdos principales del Congreso de la Federación en la Tesis y Resolución sobre el Ejercicio Pleno de la Igualdad de la Mujer, que marcaron pautas en la labor futura en el país, priorizada y seguida por nuestro Partido.
En Matanzas, en 1974 cuando se realiza la experiencia de la constitución de los Órganos del Poder Popular, en su discurso, ese 26 de julio, hace un análisis del bajo porcentaje de mujeres electas como delegadas de circunscripción, calificándolo como dolorosamente bajo, teniendo en cuenta que las mujeres son la mitad de la población, que apoyan entusiastamente la Revolución y que suelen tener en un grado muy alto las virtudes que se consideran necesarias en un revolucionario y en un cuadro dirigente administrativo y político, concluyendo que ese resultado demostraba como en este aspecto la Revolución no había avanzado suficientemente.
La década de los años 80 marcó un nuevo hito en la participación de las mujeres, esta vez en la defensa de la Patria. Vilma, junto al Secretariado y las Secretarias Generales de provincias, recogiendo el sentir de las federadas, entregó al Comandante en Jefe y al Ministro de las FAR el compromiso de la Organización de incorporar a las mujeres a las Milicias de Tropas Territoriales. Un millón y medio de compañeras expresaron su disposición y medio millón integraron las tropas, a lo que se sumaron miles de cuadros de mando.
Un poco después se elevó y fue aceptada por el Comandante en Jefe la propuesta de la creación del Servicio Militar Voluntario Femenino, otro anhelo de las cubanas. Se constituyeron las Baterías de Artillería Antiaérea de La Habana y de Guantánamo, así como el destacamento femenino de la Brigada de la Frontera.
Fidel participó, en la despedida de las artilleras guantanameras que marchaban a combatir al frente sur de la República Popular de Angola, donde estaban ya las del Regimiento de La Habana e invitó a un grupo de hermanos africanos, entre ellos el Presidente de la República de Ghana, de visita en nuestro país.
Consecuente con su pensamiento y con la certeza de que las mujeres escribirían otra página imborrable en la historia de la Patria, explicó:
“Quizás puedan preguntarse nuestros invitados esta noche si es necesario que vaya una batería de mujeres para el sur de Angola, si hay tantos cubanos allí, que ya no hay más cubanos que mandar allá y tenemos que acudir a las mujeres cubanas para cumplir esa misión internacionalista. En realidad, no es así, allí tenemos unas cuantas decenas de miles de cubanos y algunas cubanas, y estoy seguro de que, si hiciera falta un millón de cubanos, un millón de cubanos estarían dispuestos a marchar a cumplir esta misión internacionalista. De modo que no es una necesidad, en todo caso, si es una necesidad es de otro tipo; no es una necesidad militar, es una necesidad moral, es una necesidad revolucionaria.
En los Congresos y eventos de la Federación Fidel abordó asuntos complejos de gran importancia tratados en la agenda y participó activamente en los debates, para crear conciencia sobre la necesidad de estudiar las propuestas planteadas y la posibilidad de encontrar soluciones, como por ejemplo cuando se planteó la importancia de que los hombres compartieran el cuidado de hijas e hijos hospitalizadas o de sus familiares en salas de mujeres.
También se refirió a los llamados problemas morales, coincidiendo en que no se podía admitir la aplicación de parámetros y valores diferentes al evaluar la conducta de una mujer y un hombre ante un mismo hecho. Y cuando se aplicó la libre contratación, llamó a enfrentar cualquier manifestación de discriminación que pudieran surgir en el acceso al empleo, ya fuera al preferir a los hombres o al pretender ubicar a la más bonita o la soltera.
En 1990 en el V Congreso valoró los avances alcanzados en 30 años de Revolución por las mujeres cubanas, destacó las responsabilidades asumidas ya por muchas de ellas al frente de importantes instituciones y afirmó: “Y esa tendencia, inevitablemente, se abre paso, no podrá pararla nadie, no podrá detenerla nadie. Ya no se trata de una igualdad en abstracto, o de una lucha en abstracto por la igualdad; ya no se trata de una teoría, se trata de una realidad y las realidades son más fuertes que las teorías, las realidades son más sólidas que las abstracciones.”
Fue en esa ocasión cuando anunció la posibilidad del inicio del Período Especial, en tiempo de paz y explicó elocuentemente lo que se nos avecinaba y la manera de enfrentarlo.
Se había desintegrado el campo socialista, aunque todavía no había desaparecido la URSS, pero tales acontecimientos no permitieron abordar los temas previstos en la agenda de la FMC durante todo el período preparatorio del Congreso, pues era inminente concentrarnos en los asuntos vitales para el destino del país y la supervivencia de la Revolución, es decir en la participación de las mujeres en la producción y la defensa,
No obstante, en aquel momento Fidel reafirmó: “La lucha por la igualdad de la mujer en todos los aspectos es tarea prioritaria de nuestro Partido; fue, es y será tarea prioritaria de nuestra Revolución. Junto a ustedes en esa lucha estará el Partido en primera línea, y no dejaremos de luchar por ello, ni dejaremos de meditar un solo instante en todo aquello que contribuya a nuevos avances y nuevos progresos en relación con la igualdad de la mujer.”
Cinco años después en el VI Congreso nos alertó de la responsabilidad de defender toda la justicia conquistada e hizo una amplia explicación de lo que había tenido que hacer la Revolución para sobrevivir y salvar las conquistas fundamentales, previniéndonos, como Organización de las mujeres, ante los posibles retrocesos que podían ocurrir como consecuencia del impacto de las medidas que el país tenía que tomar.
Nos llena de satisfacción que en nuestros Congresos o aniversarios Fidel abordó asuntos trascendentales de la Revolución, con la convicción de que cualquier tarea o misión que abrazaran las mujeres llegaba al corazón de la familia, de las comunidades, del pueblo. Pidió reunirse con las federadas para iniciar la revolución energética en el año 2005 y desarrolló varias sesiones de trabajo con ellas en el Palacio de las Convenciones explicando a fondo la necesidad y conveniencia de aquella transformación.
Si se estudian los discursos de Fidel en cada uno de los eventos de la Organización y Vilma insistía siempre en la necesidad de hacerlo, se verán sus trascendentales pronunciamientos sobre el tema de la igualdad y sus análisis sobre la discriminación y sus causas.
Ningún estadista ha abordado la lucha por la igualdad de género con la amplitud, profundidad y sistematicidad con que lo hizo Fidel, evaluando permanentemente avances, obstáculos y desafíos, a la vez que promovía una obra trascendental, es decir, logró vincular la teoría con la práctica y no se quedó en las formulaciones, en los conceptos, sino que encabezó la batalla, abrió los caminos y enroló a la sociedad en pleno. Desarrolló y aplicó una concepción revolucionaria, de avanzada, sobre el papel de las mujeres en la Revolución.
En Cuba se ha logrado la imprescindible coherencia entre la concepción del problema y la voluntad política de solucionarlo. Fue excepcional maestro de todo un pueblo y la vigencia de su pensamiento nos guía.
Siempre reconoció y elogió el papel de las mujeres. En un mensaje a El 8 de marzo de 1997 expresaba:
“...sin la mujer la obra ingente de la Revolución no habría sido posible. A lo largo de estos años difíciles, no ha habido tarea económica, social y política, no ha habido logro científico, cultural y deportivo, no ha habido aporte a la defensa de nuestro pueblo y de la soberanía de nuestra Patria, que no haya contado con la presencia invariablemente entusiasta y patriótica de la mujer cubana. Nadie como ella ha hecho los mayores sacrificios en el Período Especial que estamos aun viviendo, ni se ha empinado tanto hasta convertir en hazaña el esfuerzo cotidiano.”
Concluyo esta ponencia con las palabras de Vilma en el mensaje que la Federación envió a Fidel en su 70 cumpleaños y que ahora en su centenario, podemos reiterar a plenitud:
“¡Cuántos nobles y profundos sentimientos desearíamos transmitirte en esta fecha, pero el que más te debemos, el que desearíamos hacerte llegar con todo nuestro amor, es el de la gratitud infinita de cada mujer cubana, que alcanzó el lugar social que tú reivindicaste para nosotras con tu visionario proyecto de futuro que es ya presente!
Te agradecemos de todo corazón que hayas dado un vuelco a nuestro destino, haciendo realidad los más justos anhelos del pueblo, y que hayas rescatado y mantengas viva la esperanza, esa que se trueca en optimismo, en seguridad, en confianza, en certeza, cuando está cimentada con convicciones revolucionarias, con obras tangibles, cuando se alimenta con la savia de tu pensamiento y de la acción que hiciste fructificar, impregnando en cada cubano la decisión de vencer.
¡obra mayor que te consagra como conductor inigualable en este siglo! obra mayor, además, porque en este mundo de hoy, con este caótico final del milenio, mantener la esperanza y trascender con ella a millones de mujeres y hombres de otras latitudes constituye la más solidaria, audaz, revolucionaria y justa empresa humana.
¿Qué hubiera sido de nosotras, de nosotros, sin ti, Fidel, sin tus trascendentales condiciones de estratega, ¿sin tu dirección certera?
¡Brillante timonel que en medio de la tormenta sabe enderezar la proa hacia la luz!
¡De ti recibimos el fuego de la revolución, y siempre unidos, hombres y mujeres de hoy y del mañana, sabremos mantener y transmitir tu llama ardiente.”
Bibliografía:
Alocución al pueblo de Cuba, Santiago de Cuba, 1ro. de enero de 1959,
Discurso en el acto de Fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, La Habana, 23 de agosto de 1960
DISCURSO EN LA MESA REDONDA SOBRE LOS CÍRCULOS INFANTILES, 11 DE MAYO DE 1962.
DISCURSO EN EL I CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS, La Habana,1ro. de octubre de 1962,
DISCURSO DEL ACTO CENTRAL EN CONMEMORACIÓN DEL XXI ANIVERSARIODEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA, Matanzas, 26 de julio de 1974,
DISCURSO EN LA V PLENARIA NACIONAL DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS, Santa Clara, 9 de diciembre de 1966
CLAUSURA DEL PRIMER CURSO DE OPERADORAS DE PICCOLINO, Cangrejera, La Habana, 30 de septiembre de 1968
DISCURSO PRONUNCIADO EN EL X ANIVERSARIO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS,
Teatro Charles Chaplin, La Habana, 23 de agosto de 1970,
DISCURSO EN EL II CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS, La Habana, 29 de noviembre de 1974
CAPÍTULO II (1975-2005) DISCURSO EN EL III CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS,
Teatro Karl Marx, La Habana, 8 de marzo de 1980,
DISCURSO EN EL IV CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS, Teatro Karl Marx, La Habana, 8 de marzo de 1985,
DISCURSO EN EL ENCUENTRO CON LAS COMPAÑERAS DE LA PRIMERA BATERÍA ARTILLERA ANTIAÉREA DEL REGIMIENTO FEMENINO DE GUANTÁNAMO, Palacio de la Revolución, La Habana, 24 de junio de 1988.
DISCURSO EN EL V CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS, Palacio de las Convenciones, La Habana, 7 de marzo de 1990,
DISCURSO EN EL VI CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE MUJERES CUBANAS, Palacio de las Convenciones, La Habana, 3 de marzo de 1995,
COLOQUIO SOBRE EL PENSAMIENTO Y LA OBRA DE FIDEL. Agosto de 1996.70 CUMPLEAÑOS DE NUESTRO COMANDANTE EN JEFE. BIRÁN,
“EL FUEGO DE LA LIBERTAD” Compilación de Carolina Aguilar y Yolanda Ferrer. Año 2009