«El imperialismo será inevitablemente derrotado. ¿Quiénes nos han enseñado esa lección? Nos la han enseñado los pueblos»
El 15 de enero de 1966, Fidel sentenciaba que el imperialismo sería inevitablemente derrotado en un histórico discurso que servía de clausura a la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina, conocida popularmente como la Conferencia Tricontinental.
A 60 años de ese evento, que reunió en La Habana a lo mejor de los representantes de los movimientos de liberación de los tres continentes, volvemos a las palabras del Comandante, hoy justamente, cuando nuevas amenazas se ciernen contra los pueblos de Cuba y Venezuela por parte de un imperio que actúa frenético por su pérdida de hegemonía en un mundo cada vez más multipolar.
Pero, ¿cuál fue la significación histórica de aquella primera cita? La conferencia se había realizado en medio de una gran presión por parte de los Estados Unidos que intentaba mantener aislada a Cuba por el ejemplo que significaba para los movimientos de liberación nacional en otras partes del mundo.
«Ha sido esta una gran victoria del movimiento revolucionario. Nunca había tenido lugar una reunión de tal amplitud y de tal magnitud, en que las representaciones revolucionarias de 82 pueblos se reunieran para discutir problemas de interés común. Nunca una reunión tan amplia, porque aquí han estado representados los pueblos de tres continentes, los movimientos revolucionarios de los pueblos de tres continentes, que tienen una común posición antimperialista, que representan la lucha de sus pueblos, desde distintas ideas o posiciones filosóficas, o desde distintas creencias religiosas, representativas en muchas ocasiones de distintas ideologías, pero que tienen algo de común: lo más común que une hoy a los pueblos de estos tres continentes y de todo el mundo, que es la lucha contra el imperialismo, la lucha contra el colonialismo y el neocolonialismo, la lucha contra el racismo y, en fin, todos esos fenómenos que son la expresión contemporánea de lo que debemos llamar imperialismo, cuyo centro, cuyo eje, cuyo soporte principal es el imperialismo yanqui».
«El imperialismo será inevitablemente derrotado. ¿Quiénes nos han enseñado esa lección? Nos la han enseñado los pueblos», afirmó Fidel en otra parte de su intervención.
Y, de manera magistral explica entonces la situación creada en Vietnam y en el resto de los países de Asia como Laos, Cambodia, para seguidamente asegurar: «Nosotros somos un estado pequeño, bastante próximo a las costas de la metrópoli imperialista, nuestras armas son eminentemente armas defensivas, ¡pero nuestros hombres, de todo corazón, nuestros militantes revolucionarios, nuestros combatientes están dispuestos a luchar contra los imperialistas en cualquier parte del mundo!»
«Nuestro país es un país pequeño, nuestro territorio puede ser, incluso, parcialmente ocupado por el enemigo, que eso no querría decir jamás cese de nuestra resistencia; pero el mundo es grande y los imperialistas están en todas partes, ¡y para los revolucionarios cubanos el campo de batalla contra el imperialismo abarca a todo el mundo!»
«Sin alardes, sin alardes, sin inmodestias de ningún tipo, así entendemos los revolucionarios cubanos nuestro deber internacionalista; así entiende nuestro pueblo sus deberes, porque entiende que el enemigo es uno, el mismo que nos ataca a nosotros en nuestras costas y en nuestras tierras, el mismo que ataca a los demás. ¡Y por eso decimos y proclamamos que con combatientes cubanos podrá contar el movimiento revolucionario en cualquier rincón de la Tierra!»