El Centro Fidel Castro Ruz se convirtió en el escenario donde este miércoles se estuvo dialogando con niños y adolescentes de las escuelas cercanas a la institución sobre las acciones terroristas cometidas contra nuestro país, a propósito de conmemorarse 50 años del crimen de Barbados.
En el espacio, organizado de conjunto con la Editorial Capitán San Luis, se presentó el libro «Vuelo 455», como parte de la jornada dedicada a recordar la fecha, que marca también el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado.
De esta forma se rindió tributo a los más de 3 478 cubanos fallecidos y a los 2 099 lesionados en más de seis décadas como resultado de agresiones financiadas y perpetradas desde territorio estadounidense contra nuestro pueblo, en el afán de destruir la Revolución Cubana.
Estudiantes de sexto, séptimo y octavo grado conformaron la mayoría del auditorio. El encuentro permitió un profundo intercambio sobre las acciones terroristas contra Cuba y el dolor que causan, abordado esta vez desde la mirada de la literatura porque la memoria se construye con libros y con voces jóvenes.
«Vuelo 455» del escritor Juan Carlos Rodríguez Cruz, parte de una acuciosa investigación del atentando contra una nave cubana en pleno vuelo el 6 de octubre de 1976. El autor logra reconstruir la acción terrorista desde su fase intelectual hasta lo acontecido en el interior del avión luego del estadillo de la bomba, las maniobras del piloto para salvar las vidas de los pasajeros y tripulantes hasta que se perdió en las profundidades de las aguas del Triángulo de las Bermudas.
Según la editorial, el texto que obtuvo el Premio novela Concurso 26 de julio de 1993, con una estructura audaz, permite al lector penetrar en la piel del acontecimiento, sentir estupor, consternación y finalmente una sofocante indignación.
Crimen de Barbados
El 6 de octubre de 1976, la aeronave CU-455 de Cubana de Aviación, la cual se dirigía desde la isla de Barbados a la de Jamaica con destino a la capital de Cuba, La Habana, sufrió un ataque terrorista. Las 73 personas a bordo de la aeronave, un Douglas DC-8 de fabricación estadounidense, resultaron muertas en el hasta entonces peor ataque de este tipo en el hemisferio occidental y uno de los más brutales actos de terrorismo ejecutados por personas al servicio de la CIA en contra de la Revolución Cubana.
El crimen fue orquestado en la ciudad de Caracas (Venezuela) por los terroristas de origen cubano Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, quienes emplean a los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo para realizar la colocación de las bombas dentro del avión.
De las 73 víctimas del atentado, 57 eran cubanos. Sobre ellos dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el discurso pronunciado en el acto de despedida de duelo de las víctimas:
«Cuando leemos las biografías de cada uno de ellos vemos qué espléndida hoja de servicios al país constituyen sus vidas. El capitán de la nave habla sido elegido, este mismo año, Héroe Nacional del Trabajo. Muchos habían recibido la Medalla XX Aniversario. Numerosos entre los tripulantes habían prestado distintos servicios internacionalistas y los atletas acababan de escribir una brillante e insuperable página deportiva, ganando la totalidad de las medallas de oro en las competencias regionales de esgrima que acababan de efectuarse en Caracas».
En ese mismo discurso Fidel realiza un amplio análisis sobre los posibles autores del atentando y la verdadera causa del mismo. Ese día describió, además, en palabras el sentir de todo el pueblo cubano:
«Podríamos preguntarnos qué se pretende con estos crímenes. ¿Destruir la Revolución? Es imposible. La Revolución emerge más vigorosa frente a cada golpe y cada agresión, se profundiza, se hace más consciente, se hace más fuerte. ¿Intimidar al pueblo? Es imposible. Frente a la cobardía y la monstruosidad de crímenes semejantes el pueblo se enardece, y cada hombre y mujer se convierte en un soldado fervoroso y heroico dispuesto a morir».
Y concluye con una frase que se convirtió en idea:
«No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!»
El propio día 6, el presidente cubano Miguel Díaz Canel Bermúdez aseguró que el crimen de Barbados es una fuente de inspiración, que afianza la resistencia y el valor para continuar en medio de las adversidades defendiendo la Revolución, para no permitir los designios del imperio y sobreponernos a esa política genocida, a esa política terrorista, y seguir consolidando la victoria permanente de la Revolución Cubana.