Con el fracaso de la huelga de abril, el ejército de la tiranía creyó que era el momento preciso para arremeter contra las fuerzas guerrilleras y derrotarlas definitivamente. Concibió y organizó lo que sería su última acción estratégica, el plan conocido por las siglas FF, que significaban Fin de Fidel; una poderosa ofensiva que comenzó el 25 de mayo de 1958 contra la Columna N.º 1 José Martí.
El fracaso de la huelga de abril en 1958, constituyó un duro golpe para las fuerzas rebeldes que, por entonces, habían ganado terreno frente al Ejército de la dictadura. Fidel nunca dudó de la efectividad de la huelga general revolucionaria como objetivo estratégico final para derrotar a la tiranía, pero consideraba que ese no era el momento preciso para ponerla en práctica. No obstante, predominó el criterio de los combatientes del llano que daban por seguro el triunfo. Las fuerzas de todas las columnas rebeldes realizaron importantes acciones militares en apoyo a la huelga; pero lamentablemente fracasó.
Ante la difícil situación creada tras el fracaso de la huelga, Fidel se trasladó a la emisora Radio Rebelde, instalada en la zona de la Columna No 4. La comunicación se imponía; era imprescindible transmitir confianza, valor, levantar el ánimo del pueblo.
En su alocución el 16 de abril de 1958, Fidel dejó clara la idea de que la huelga espontánea que siguió al asesinato de Frank País, no venció a la tiranía, pero señaló el camino de la huelga organizada, para consolidar el triunfo. Afirmó que la brutal represión desatada en aquellos días contra el pueblo, no debilitaría al Ejército Rebelde, por el contrario, este se fortalecería con creces.
Como era de esperar, el enemigo se envalentonó con el fracaso de la huelga de abril, creyó que era el momento preciso para arremeter contra las fuerzas guerrilleras y derrotarlas definitivamente. Concibió y organizó lo que sería su última acción estratégica, el plan conocido por las siglas FF, que significaban Fin de Fidel y que consistió en concentrar 10 000 hombres con apoyo de tanques, artillería, medios aéreos y navales; una poderosa ofensiva que comenzó el 25 de mayo de 1958 contra la Columna N.º 1 José Martí. Allí se encontraba la Comandancia General, la emisora Radio Rebelde que se trasladó a dicha zona y el hospital de campaña.
Simultáneamente, el ejército de la tiranía, lanzó otra ofensiva contra la zona del Segundo Frente Oriental Frank País, cuya zona de operaciones era al Este de la Sierra Maestra en la Sierra Cristal; los ataques duraron varias semanas, el enemigo fue rechazado. Los rebeldes causaron una gran cantidad de bajas y ocuparon muchas armas.
En el Frente de la Columna Nº 1 se reunieron alrededor de 300 hombres, incluido el refuerzo de las columnas 3 y 4 al mando de los Comandantes Juan Almeida Bosque y Ernesto Che Guevara y los hombres del Comandante Camilo Cienfuegos, quien operaba en los llanos de Holguín y Victoria de las Tunas. En 74 días, se libraron combates decisivos para alcanzar el triunfo.
Primero lucharon a la defensiva, y luego contraatacaron vigorosamente hasta que lograron destrozar la ofensiva. Ocasionaron más de 1000 bajas al enemigo, capturaron 443 prisioneros y ocuparon más de medio millar de armas.
Para Fidel, la resistencia era la clave para lograr el triunfo, resistir y desgastar al ejército de la dictadura para luego contraatacar. Otra táctica utilizada fue propiciar los movimientos enemigos en una dirección determinada y emboscarlos donde fueran más vulnerables.
El objetivo de Fidel era que la ofensiva, lejos de acabar con los rebeldes, se convirtiera en un revés para la dictadura; lo que requería de una resistencia organizada por largo tiempo que garantizara el debilitamiento del enemigo, mientras el Ejército Rebelde iba reuniendo los recursos y las armas necesarias; con la idea de lanzarse contra la ofensiva, cuando el enemigo comenzara a flaquear.
A estas alturas, el Ejército enemigo fue golpeado en los tres factores que tenían en su contra: la extensión de las líneas de abastecimiento en un terreno desfavorable, la necesidad de hacer sus operaciones en un terreno que le era más familiar a los rebeldes y la imposibilidad moral y material.
En aquellos combates se perdieron valiosas vidas, entre ellos: los comandantes Ramón Paz, Andrés Cuevas, René Ramos Latour (Daniel); los capitanes Ángel Verdecia y Geonel Rodríguez, a quienes Fidel consideraba los jefes más eficaces, combativos e inteligentes de que disponían las fuerzas rebeldes. Se perdieron, además, otros combatientes y varios campesinos colaboradores.
Posteriormente se unieron las tropas del Primero, el Segundo y el Tercer Frente rebeldes, penetraron en la totalidad del territorio oriental para llevar a cabo la operación Santiago. El Primero de enero de 1959, el Ejército Rebelde hizo su entrada triunfal en la Ciudad Héroe, la guerra estaba ganada.