A propósito del centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz resulta atinado evocar los esfuerzos desplegados por él en materia de las comunicaciones y la informatización en Cuba.
Apenas un niño de 9 o 10 años de edad, Fidel vio por primera vez un equipo de radio en su casa natal de Birán, en la década de 1930. Fue en ese medio donde pudo conocer sobre acontecimientos nacionales e internacionales y escuchar la narración de una histórica pelea de boxeo.
Cuando ingresó en la Universidad de La Habana en 1945, Fidel tuvo una activa vida política en la institución académica. Como militante del Partido Ortodoxo, fundado por Eduardo Chibás el 15 de mayo de 1947, apreció las ventajas de la radio como medio para comunicar la verdad al pueblo cubano. Chibás había alcanzado notoria popularidad debido a sus encendidas denuncias contra el robo, la especulación y malversación de fondos, practicada por las autoridades de la época.
Desde esos tiempos Fidel ya se había percatado de lo imprescindible que son los medios de comunicación en la sociedad, es por eso que hizo uso de estos y los convirtió en un arma política e ideológica, realizó denuncias constantes contra la corrupción política administrativa de los gobiernos auténticos, y utilizó tanto el periódico Alerta como la radio.
Antes de producirse el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, perpetrado por Fulgencio Batista, Fidel había alertado a la dirección del Partido Ortodoxo que este estaba preparando una conspiración y mostró interés en hacer una denuncia pública a través de la hora radial de la ortodoxia; pero le fue negada la posibilidad. Después lo comunicó en un espacio radial diario de 15 minutos, en una emisora llamada Radio Álvarez, de alcance local, percibida en la capital y parte de lo que hoy es la provincia de La Habana.
Al producirse las acciones del 26 de julio de 1953, con el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, uno de los objetivos de Fidel era obstaculizar las comunicaciones telefónicas y telegráficas con el resto del país. Si se lograba tomar la segunda fortaleza militar más importante del país y, apoyándose de los conocimientos que poseía Mario Muñoz como radioaficionado, tomar la emisora de Santiago de Cuba para divulgar una programación especial de radio, ocasión en que se daría lectura al Manifiesto del Moncada, se reproduciría la última alocución radial de Eduardo Chibás, conocida como «El último aldabonazo» y además se exhortaría a los santiagueros y al pueblo en general a enfrentar la dictadura batistiana.
Tras estos sucesos, Fidel fue llevado a un juicio que se desarrolló en condiciones excepcionales, en una salita del Hospital Saturnino Lora, allí aludió que sí se hubiera podido establecer la comunicación por radio con el pueblo santiaguero, de seguro habrían contado con la ayuda de este.
En su alegato de autodefensa conocido como «La historia me absolverá», planteó la necesidad de nacionalizar los servicios públicos como la telefonía, perteneciente a una compañía estadounidense.
Al exiliarse Fidel y demás moncadistas en México, era primordial mantenerse informado sobre la situación existente en Cuba, así como la comunicación entre los exiliados y demás integrantes del Movimiento Revolucionario 26 de Julio que estaban en la Isla, es por ello que se auxiliaron de una planta de radio clandestina. Además, Fidel dejó unas órdenes que fueron cursadas por telégrafo a Cuba, cuando el yate Granma zarpó.
Una vez iniciada la lucha guerrillera en la Sierra Maestra en 1956, era crucial la comunicación entre los frentes guerrilleros, mantenerse informado sobre lo que acontecía en el país y los más importante, dar a conocer al pueblo cubano y los oyentes de América Latina sobre el verdadero desarrollo de la guerra, pues el Estado Mayor del Ejército de la dictadura solo difundía partes falsos, además de establecer la censura en los medios de divulgación de noticias impresas, radiales y televisadas.
De ahí la fundación, el 24 de febrero de 1958, en conmemoración del aniversario 63 del inicio de la Guerra de 1895, de la emisora Radio Rebelde por el Comandante Ernesto Che Guevara, que fue fundamental para la propia conducción de la guerra. Fidel hizo su primera alocución en Radio Rebelde el 14 de abril de 1958, para referirse al fracaso de la huelga del 9 de Abril y alertar sobre la gran ofensiva enemiga que se avecinaba contra el bastión guerrillero de la Sierra Maestra.
Tras el triunfo revolucionario de 1959, muchas han sido las transformaciones en materia de comunicaciones que se ha realizado en la sociedad cubana, como la nacionalización de los servicios. El líder cubano siempre estuvo pendiente de los adelantos tecnológicos relacionados con las comunicaciones y la información, con la vista puesta en el desarrollo del país.
Hay múltiples ejemplos que ilustran el impulso que dio en las ramas de las telecomunicaciones y la informática. El 18 de abril de 1970 se presentó la primera computadora cubana, uno de los anhelos de Fidel. De esta forma inició la industria electrónica cubana, utilizándose los equipos de cómputo en renglones como la industria azucarera y el sector ferroviario.
Entre otros logros, estuvo el programa de los Joven Club de Computación y Electrónica, fundado el 8 de septiembre de 1987, que enlaza las tecnologías con el conocimiento y la cultura y prestó importantes servicios a la comunidad, centros de salud, escuelas y otras instituciones en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
En ese sentido, en 1991 surge el Palacio Central de la Computación y Electrónica, bautizado por Fidel como “la capital del Joven Club”, referente de innovación y acceso a las tecnologías de la información.
En medio de circunstancias difíciles durante el Período Especial, apoyó la creación de las redes informáticas de la Salud. En 1992 se crea la red Infomed, un proyecto del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, considerado el sitio web de referencia sobre salud en Cuba.
En 1994 se formó la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) para detener el deterioro en la red de telecomunicaciones del país e impulsar el desarrollo en este importante sector. En 1996 se logró el acceso de Cuba a Internet a través de conexiones satelitales, al no poder enlazarnos a los cables de fibra óptica, que circundaban a Cuba producto de las leyes del bloqueo del gobierno de Estados Unidos.
Al llegar los años 2000 se incrementó el acceso a Internet en diversos sectores (periodistas, salud, ciencia, universidades y otros), se ampliaron los Joven Club de computación y surgió el programa de las Salas de Televisión.
En el año 2001 el Comandante se interesó por recibir un curso para instruirse sobre informática, al respecto escribió la siguiente nota:
Fidel Castro. Mayo 23 del 2001. Día en que vi la primera luz en el túnel del analfabetismo de la computación. Archívese en una memoria o disco compacto. Esto ocurrió a las 4 y 32 de la tarde. Doy fe. Me siento como el primer día en que fui a clase en mi vida. ¡Gracias a mis brillantes y sorprendentes profesoras y profesores! (Geossette, Omara, Arrojas y Eduardo Daniel)
El 12 de diciembre de 2002 dejó inaugurada oficialmente la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), como parte del «Proyecto Futuro». Primera universidad que se creó bajo el contexto de la denominada Batalla de Ideas. Fidel solicitó que la UCI fuese imaginada como un centro de nuevo tipo, de alcance nacional, con énfasis en la producción de software. Hoy es un centro donde se estudia Ingeniería en Ciencias Informáticas, en Bioinformática y en Ciberseguridad.
En los años 2003 y 2004, comenzó la transmisión de los dos canales educativos, un sueño de Fidel en fecha tan temprana como 1961, de utilizar la televisión para educar y divulgar la cultura.
El otro proyecto fue la enciclopedia cubana EcuRed, surgida el 14 de diciembre de 2010, sitio cubano más visitado en Internet. Los fundadores se inspiraron en las ideas de Fidel en relación con el uso de las TIC.
Para Fidel la prensa, la radio, la televisión y demás medios de difusión masiva fueron indispensables para mantener siempre informado al pueblo cubano, de cada paso que daba la Revolución, mostrando su capacidad para comunicar, explicar e intercambiar, aunque lo que más disfrutaba era el contacto directo con su pueblo.