Fidel contó en una entrevista que la coincidencia de ideas fue uno de los factores que más ayudó a su afinidad con el Che; «además de que era una de esas personas que todos le toman afecto inmediatamente por su naturalidad, su sencillez, su compañerismo y sus virtudes».
En el año del Centenario del natalicio de Fidel Castro y al conmemorarse el 59 aniversario del asesinato del comandante Ernesto Che Guevara en La Higuera, Bolivia, se me ocurre reunir en este breve artículo aquellas ideas, reflexiones y anécdotas más importantes que expresara Fidel sobre el Che.
No es una tarea fácil lo que me propongo, las referencias hechas por Fidel sobre el Che fueron muchas a lo largo de su vida. Sin embargo, dos textos resultan esenciales para este empeño: Cien Horas con Fidel(1) y Che en la Memoria de Fidel Castro (2).
Antes de conocer a Fidel en México ya el joven médico Ernesto Guevara conocía los pormenores de lo que sucedía en la Isla. En la primera semana de diciembre de 1953 el Che había tenido un primer contacto fortuito con varios cubanos sobrevivientes de las acciones del 26 de julio, que habían logrado salir al exilio y radicaban provisionalmente en San José de Costa Rica. Pero no es hasta el 3 de enero de 1954 en Ciudad Guatemala, cuando conoce a Antonio Ñico López, que se identifica con la causa de la Revolución Cubana, pues fue él quien primero le habló del movimiento revolucionario cubano y las acciones armadas dirigidas en Cuba por el joven abogado Fidel Castro Ruz.
Fidel llega a México en la primera semana de julio de 1955, y en ese mismo mes conoce al joven médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, a quien los cubanos que lo conocían comenzaron a llamarle Che. El memorable encuentro de ambos se produjo en casa de una emigrada cubana María Antonia González.
Sobre este suceso se refirió el Che en una entrevista que le hiciera Jorge Ricardo Masetti en abril de 1958:
«[…] En tierra azteca me volví a encontrar con algunos elementos del 26 de julio que ya había conocido en Guatemala y trabé amistad con Raúl Castro, el hermano menor de Fidel. Él me presentó al jefe del Movimiento cuando ya estaban planeando la invasión a Cuba. Charlé con Fidel toda la noche. Y, al amanecer, ya era el médico de su futura expedición […] Fidel me impresionó como un hombre extraordinario. Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía […]»(3).
Según cuenta Fidel a Ignacio Ramonet sobre la primera impresión cuando conoce al Che, que la coincidencia de ideas fue uno de los factores que más ayudó a su afinidad con él, «además de que era una de esas personas que todos le toman afecto inmediatamente por su naturalidad, su sencillez, su compañerismo y sus virtudes» (4).
Otra característica en el Che era su gran disposición para asumir cualquier misión, refiere Fidel que cuando eran todavía un grupo muy reducido y se necesitaba a algún voluntario para una tarea, el primero que siempre se ofrecía era el Che. Durante la guerra en la Sierra era el primer voluntario para cualquier misión difícil, con un gran arrojo y absoluto desprecio del peligro. Sobre esta etapa, Fidel ha comentado que el Che fue un médico que se convirtió en soldado sin dejar de ser médico un solo minuto, se quedaba con los heridos y los atendía con esmero. Llegó a convertirse en un ejemplo por su moral y ascendencia sobre su tropa.
Por esas cualidades es que se convertiría para siempre en el Guerrillero Heroico y fue el primer combatiente del incipiente Ejército Rebelde que mereció en la Sierra Maestra el grado de comandante.
Ejemplo de la confianza de Fidel en el Che como jefe y combatiente guerrillero se pone de manifiesto cuando en el momento más crítico de toda la lucha en la Sierra en el verano de 1958, lo nombra para organizar la primera y única escuela de reclutas que funcionó en el territorio del Primer Frente y para dirigir la defensa del sector occidental del territorio rebelde en una de las tres principales direcciones del avance enemigo. Una vez creadas las condiciones para la extensión de la guerra al resto del país, Fidel le encomendó al Che que condujera una de las dos columnas guerrilleras que emprendieran la difícil marcha hacia el centro de la Isla, lo que contribuyó de manera decisiva a la victoria del 1ro de enero de 1959.
Tras el triunfo revolucionario fueron muchas las tareas de gran envergadura donde el Che dedicó todo su esfuerzo. Durante seis años hasta 1964 fue esencial su contribución para la construcción del socialismo en Cuba.
Desde las primeras semanas del año 1959 una de las campañas que tuvo que enfrentar la naciente Revolución fue la «amenaza de la infiltración comunista», fueron blancos de esa campaña el Che y Raúl Castro.
Cuando el Che fue nombrado para dirigir el recién creado Departamento de Industrialización, del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), en el Diario de la Marina se publicaron una serie de ofensas que fueron refutadas por Fidel el 28 de septiembre de 1959 durante un programa de televisión llamado «Comentarios Económicos»: «[…] al combatiente que más agradecidos tenemos que estarle los cubanos, al combatiente que dio las pruebas más grandes, porque si a un combatiente hay que llamarle héroe de verdad, es al compañero Guevara…es de esos hombres de los que necesita el país, de esos que necesitamos en las horas difíciles, que son cuando los hombres se miden de verdad […]»(5).
El nombramiento del Che el 26 de noviembre de 1959 como Presidente del Banco Nacional de Cuba intensificó la campaña propagandística contra él. En el discurso el 15 de diciembre de 1959 pronunciado en una reunión de la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros Fidel volvió a rebatir este tipo de ataques: «[…] El Che para que nadie se llame a engaño, el Che no está ahí para hacer ninguna barbaridad. El Che está ahí igual que cuando lo mandamos a La Villas a impedir que pasaran las tropas enemigas hacia Oriente, lo he mandado al Banco Nacional a impedir que se vayan las divisas, y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta correctamente»(6).
Cuando el Che dejó de aparecer en los espacios públicos en 1965 por encontrarse en el Congo, comenzaron las especulaciones acerca de su paradero, por esos días Fidel respondió a un grupo de periodistas extranjeros: «[…] yo lo único que les puedo decir del comandante Guevara es que él siempre estará donde sea más útil […] Y considero que sin duda […] es un hombre polifacético, una persona extraordinaria, uno de los hombres más completos que tiene la Revolución»(7).
Al marcharse a finales de marzo de 1965 -según cuenta Fidel- le había escrito una carta de despedida que la hace pública el 3 de octubre de 1965, «en el acto en que se anuncia la constitución del Comité Central del nuevo Partido Comunista de Cuba, porque había que explicar la razón de la ausencia del Che en ese Comité Central»(8).
Tras su salida del Congo a finales de 1965, el Che se dirigió a Tanzania y más tarde a Europa Oriental. Regresó en secreto a Cuba en diciembre del mismo año para ocuparse de los preparativos de la expedición guerrillera que iría a Bolivia, Fidel lo apoyaría en este empeño. El Che disfrazado saldría de Cuba en los últimos días de octubre de 1966, primero haría un tránsito por Europa y entraría en Bolivia el 4 de noviembre de 1966 para crear una base guerrillera al suroeste de este país.
Sobre el asesinato del Che el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, relató Fidel que «aunque consciente de los peligros que él estaba corriendo desde hacía meses, y de las condiciones extremadamente difíciles que enfrentaba, su muerte me pareció algo increíble, un hecho, no sé, al que uno no puede acostumbrarse fácilmente […]». «[…] Hay personas que, para uno, no murieron; poseen una presencia tan fuerte, tan poderosa, tan intensa, que no se consigue concebir su muerte, su desaparición. Principalmente por su continua presencia en los sentimientos y en los recuerdos […]»(9).
Fidel compareció ante las cámaras de la Televisión Cubana el 15 de octubre de 1967 para confirmar la muerte del Che, y explicar exhaustivamente la información que recibió por diversas vías. En la vigilia en memoria del Che Guevara celebrada el 18 de octubre del mismo año en la Plaza de la Revolución, a la que asistieron un millón de personas Fidel expresó: «[…]Nos dejó su pensamiento revolucionario, nos dejó sus virtudes revolucionarias, nos dejó su carácter, su voluntad, su tenacidad, su espíritu de trabajo […] Si queremos expresar como deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!» (10). Y así empezaría la hermosa tradición en las escuelas de repetir los pioneros la consigna: ¡Pioneros por el comunismo, seremos como el Che!.
Cuando se conmemoró el 20 aniversario de la muerte del Che, Fidel pronunció un memorable discurso en la Fábrica de Componentes Electrónicos en la ciudad de Pinar del Río, el marco sería propicio para evocar nuevamente al Guerrillero Heroico con nuevos bríos. Como expresó entonces Fidel en aquella ocasión: «[…] debemos sacar la convicción […] de que el Che no murió nunca y que el Che, en la realidad de los hechos, vive más que nunca, está más presente que nunca, influye más que nunca y es un adversario del imperialismo más poderoso que nunca» (11).
Después de 30 años de búsqueda incansable los restos del comandante Ernesto Che Guevara y de otros seis miembros de la guerrilla en Bolivia fueron encontrados el 28 de junio de 1997, en Vallegrande, por un grupo de expertos cubanos liderados por el Dr. Jorge González Pérez había estado trabajando sin descanso. El 11 de julio de 1997 se hizo pública la información al mundo que confirmaba que los restos encontrados eran los del Che y otros guerrilleros; al día siguiente eran trasladados a Cuba, donde Fidel y sus familiares fueron a recibirlos. El Che y sus compañeros, fueron depositados en el Memorial de la ciudad de Santa Clara construido especialmente para acogerlos.
Precisamente, el 17 de octubre del mismo año Fidel volvería a emocionarnos con otro inolvidable discurso en Santa Clara, cuando se conmemoraba el 30 aniversario de la caída en combate del Guerrillero Heroico y la inhumación de sus restos. Allí Fidel expresaría: «No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos» (12). «[…] Un combatiente puede morir, pero no sus ideas […] Che está librando y ganando más batallas que nunca» (13).
Varios años después Ignacio Ramonet le preguntó a Fidel cuál es la gran lección que deja el Che. El líder cubano respondió: «[…] Yo pienso que lo más grande son realmente los valores morales, la conciencia. El Che simboliza los más altos valores humanos y un ejemplo extraordinario […]» (14).
Referencias, Citas y Notas
1- Ignacio Ramonet: Cien Horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, Cuarta Edición, Editorial de Ciencias Sociales, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2018.
2- David Deutschman (Compilador): Che en la Memoria de Fidel Castro, Editorial Ocean Sur, Impreso en México, 2011.
3- Ibídem, pp. 14-15.
4- Ignacio Ramonet, Ob. Cit, p. 181.
5- David Deutschman (Compilador), Ob. Cit., pp. 26-27.
6- Ibídem, p. 30.
7- Ibídem, p. 31.
8- Ignacio Ramonet, Ob. Cit. p. 324.
9- Ibídem, p.330.
10- David Deutschman (Compilador), Ob. Cit., p. 98.
11- Ibídem p. 189
12- Ibídem p. 217
13- Ibídem p. 220
14- Ignacio Ramonet, Ob. Cit. p. 331