El Centro Fidel Castro Ruz exhibió el documental «Cerro Pelado, una historia bien contada», que narra la batalla deportiva y política que libró Fidel junto al pueblo cubano en 1966. El audiovisual habla también de la valentía y la decisión de una nación que no dejó que le arrebataran sus derechos.
«Cerro Pelado, una historia bien contada» es un excelente documental que en 57 minutos narra, a través del testimonio de algunos de sus protagonistas, una de las batallas deportivas y políticas más trascendentales llevadas a cabo por Fidel de conjunto con el pueblo cubano por el derecho que nos asistía a participar en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966, en San Juan Puerto Rico.
La delegación del Cerro Pelado, reconocida como la «Delegación de la Dignidad» participó con 353 atletas y ocupó el segundo lugar por países con 78 medallas, 35 de oro, 19 plata y 24 de bronce. Pero más allá de las cifras, lo cierto es que la participación de Cuba en ese certamen sería el despunte de nuestro país en el área deportiva.
El audiovisual reconstruye de manera magistral, la experiencia de sus protagonistas que trasciende lo meramente deportivo para entregarnos historias cargadas de heroísmo y amor no solo hacia el deporte sino también a Cuba, a Fidel y al pueblo cubano.

En la presentación estuvo presente el director del Centro Fidel Castro Ruz, René González Barrios, investigadores de la institución y un grupo de estudiantes de la enseñanza media, quienes agradecieron a los realizadores la idea de mostrar la verdadera historia y el significado político que tuvo la batalla por lograr la participación de Cuba en los Juegos de San Juan, Puerto Rico.
La historia
El Cerro Pelado fue el nombre del barco que en junio de 1966 trasladó a la delegación deportiva cubana ante la negativa de las visas para viajar hasta el territorio donde tendría lugar ese año la justa deportiva. Ya desde 1965 el gobierno de los Estados Unidos había estado tratando de evitar la presencia de Cuba en la cita y llegó a insinuar a los organizadores que no debían de invitar a nuestro país a los Juegos. Ante la presión internacional, el gobierno estadounidense se vio obligado a entregar las visas para que los cubanos desembarcaran, lo que hicieron casi simultáneamente al comienzo del acto inaugural del certamen.
La estrategia de Fidel fue llevar a los deportistas cubanos por mar. El Cerro Pelado fue obligado a anclar a casi cinco millas de las costas de Puerto Rico. Desde alta mar, la delegación cubana exigió su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Se respondía de esa manera a la nueva maniobra imperialista de aislar a Cuba.
Fidel ideó todo de manera precisa y se mantuvo en constante comunicación con la delegación. En cubierta los deportistas realizaban sus prácticas deportivas; pero estaban sometidos a duras presiones por parte de las agencias de inteligencia estadounidense que recurrieron a todo tipo de maniobras para impedir que los atletas participaran en el evento.
El 11 de junio de 1966 ni aviones ni guardacostas, dispuestos a confiscar el barco si entraban en aguas jurisdiccionales, pudieron contra la decisión de hombres y mujeres libres que estaban dispuestos a entrar a nado si fuera necesario. Finalmente, los cubanos descendieron a tierra en lanchas con banderas puertorriqueñas porque aun cuando recibieron la visa, no se les autorizaba pisar suelo boricua en aviones o barcos cubanos.
Y, antes de ganar las medallas de oro, plata y bronce, la delegación cubana ganó su primera gran medalla cuando con traje blanco y con el aplauso de miles de aficionados, desfilaron en el lugar que les correspondía por derecho.

Después se lució el boxeo, la esgrima, el béisbol, las pesas, la lucha y hasta Enrique Figuerola se desquitó de su cuarto lugar anterior con un tiempo de 10.2 s.
Cuba ocupó el segundo lugar del medallero, solo superado por México. La batalla más importante se había ganado gracias a la lealtad de un pueblo con su líder, quien no permitió que se nos despojara del derecho de ver ondear nuestra bandera y escuchar nuestro himno en cada sede que nuestro deporte brilló.