A días de haberse cumplido el centenario del natalicio del líder de la Revolución cubana, una pieza patrimonial actúa como testimonio tangible de una época, una vida. Enaltece y preserva la pensamiento y obra de una personalidad histórica para Cuba y el mundo: Fidel Castro Ruz.
En el cruce de caminos, entre la memoria histórica cubana y la tradición conmemorativa de Europa del este, emerge una pieza excepcional con valor simbólico y patrimonial: La Medalla Memorable. Por su significado conceptual y semántico, sobre el motivo de su fabricación, el nombre de la medalla comunica un fuerte mensaje: memorable, palabra proveniente del latín memorabilis con una significación muy clara: digno de ser recordado. Según la Real Academia (RAE) y el uso común, digno de memoria o recuerdo, sinónimo de inolvidable, recordable; por su matiz sutil, expresa un impacto emocional al ser la cualidad de aquello que se niega a desvanecerse en el tiempo.
De origen ruso, el autor de la medalla es Anatoliy Kolodkin pintor Emérito de la Federación de Rusia. La medalla fue fabricada en la casa de la moneda en Moscú, sucursal de Goznak, por iniciativa del Consejo Empresarial Rusia- Cuba y el Comité Nacional para la Cooperación Económica con los países Latinoamericanos (CN CEPLA). Esta pieza se presenta como un fascinante patrimonio portador de iconografías y mensajes patrióticos, donde la efigie del líder histórico de la Revolución cubana se entrelaza con los emblemas más representativos de la nación cubana.
Fundida de metal tumbaga, una aleación de oro y cobre, con diámetro 65 milímetros, esta pieza tuvo 100 unidades de tiradas. Datos técnicos como su certificado de autenticidad, firmado por Konstantin Zhavoronkov Director de la Casa de la Moneda de Moscú, así como la marca de ceca, el apellido de su diseñador Kolodkin, su relieve especialmente nítido y detallado dan muestra de su legitimidad y autenticidad.
En la parte frontal de la medalla, se exhibe a relieve, el perfil del Comandante en Jefe uniformado, su imagen física transmite en esencia la idealización del gran estadista y estratega. Su figura, orientada hacia la izquierda permite apreciar la silueta completa y los detalles del uniforme militar como su grado de Comandante visto desde una posición lateral.
Bajo su barba, se muestra una rama de olivo, elemento reconocido universalmente como símbolo de la paz. A cada lado de la figura central, se despliega un diálogo arquitectónico y patriótico, dos baluartes simbólicos de la cubanía: a la izquierda, la inconfundible silueta de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña y el Castillo del Morro, centinela de la Bahía habanera y testigo de la historia militar de la isla, mientras que, a su derecha, se alza el hermoso Memorial José Martí, altar dedicado al Apóstol de la independencia, faro de luz en las batallas e ideales de los cubanos.
En el reverso destacan motivos reales de la medalla. Con una singular composición discursiva: se centra la silueta de la isla de Cuba sobre los paralelos y meridianos de la bola del mundo, algo que remite a la idea de los valores universales que trascienden las fronteras políticas. Sobre la isla, en la parte superior se muestra la bandera de la estrella solitaria y en el inferior el histórico yate Granma que daría comienzo a una nueva etapa de luchas en las páginas de la historia. Corriendo en un patrón circular, alrededor del borde, la leyenda, tiene inscripto en idioma ruso Fidel Castro Ruz, a continuación, en idioma español la heroica frase ¡Patria o muerte! que ha ocupado tantos espacios y momentos solemnes a lo largo del período revolucionario en Cuba.
El valor artístico de la medalla enaltece el sentimiento que la inspiró: la fraternidad entre dos pueblos. Perpetua la voluntad de hermandad entre dos países. Su mensaje trasciende su función de objeto memorable para convertirse en un testimonio material cuya inscripción sintetiza una visión de continuidad histórica.