La unidad de las fuerzas revolucionarias

La unidad de las fuerzas revolucionarias, una cuestiòn esencial
La unidad de las fuerzas revolucionarias

El desarrollo de los acontecimientos desde el 1 de enero de 1959 hasta la fecha, ha estado caracterizado por la hostilidad y agresividad del gobierno de los Estados Unidos, en sus intentos por destruir y eliminar el ejemplo de resistencia y dignidad que significa para el mundo la Revolución Cubana y su principal actor, el pueblo.  

 

 

Por:
Ms.c Rómulo Oscar Acosta Domínguez
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La unidad de las fuerzas revolucionarias en la historia de la Revolución Cubana desde 1868, ha sido y será: “una cuestión esencial”, como señalará el propio Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. 

El desarrollo de los acontecimientos desde el 1 de enero de 1959 hasta la fecha, ha estado caracterizado por la hostilidad y agresividad del gobierno de los Estados Unidos, en sus intentos por destruir y eliminar el ejemplo de resistencia y dignidad que significa para el mundo la Revolución Cubana y su principal actor, el pueblo, que mayoritariamente la apoya y acompaña.  

El 6 de abril de 1960, Lester Mallory, Subsecretario de Estado, Asistente para los Asuntos Interamericanos, en un memorándum secreto al Departamento de Estado, expresó: 

«La mayoría de los cubanos apoyan a Castro … el único modo previsible de restarle apoyo interno, es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales … hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba … una línea de acción que, siendo la más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno».

Los intentos por destruir la Revolución cubana, no solo quedaron plasmados en ese memorándum secreto, pues el 19 de octubre de 1960 el entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, aprobó la aplicación a Cuba de la “Ley de Comercio con el Enemigo”, la cual faculta al presidente en funciones de imponer sanciones económicas contra naciones extranjeras, mediante la prohibición, limitación o regulación de las transacciones comerciales y financieras con países considerados “hostiles”.

A esto se suman otras leyes instrumentadas por las distintas administraciones norteamericanas, con el objetivo de rendir por hambre al pueblo, como es el llamado “Embargo” a Cuba, mediante la Orden Ejecutiva Presidencial 3447 del presidente John F Kennedy, de fecha 7 de febrero de 1962 la cual prohíbe la importación a los Estados Unidos, de todos los productos de origen cubano, además de todos los productos importados desde o a través de Cuba;  las Regulaciones al Control de los Activos Cubanos de 1963; Ley para la Administración de las Exportaciones de 1979; Ley para la Democracia en Cuba de 1992, conocida como Ley Torricelli; Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas de 1996 (Ley Helms-Burton); Ley de Sanciones Comerciales e Incremento del Comercio del 2000 y la incorporación en la espuria lista de Países que Patrocinan el Terrorismo en 2019 y más reciente el incremento de las medidas de bloqueo económico y financiero aplicadas por la Administración Trump. 

Esas acciones si bien limitan el desarrollo de nuestra economía y el pleno bienestar social, no han limitado la voluntad del pueblo cubano de vencer y mantener el apoyo irrestricto a su Revolución, a su Partido, al legado de sus próceres y a la vida, obra y pensamiento de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, que abogó por la unidad como una cuestión esencial.

Su llamado a la unidad, se convierte en el principal instrumento para la lucha contra el divisionismo, el sectarismo, el dogmatismo y otras tendencias negativas, propensas a crear caos, desconfianza y desinterés, por llevar a vías de hecho, la construcción de una sociedad que aboga por la igualdad y plena justicia social.

En su intervención del 15 de enero de 1963, en la clausura del Congreso de Mujeres de toda América, señaló: 

… « Seguir adelante frente a los imperialistas, esos son y serán siempre nuestros enemigos; son y serán los enemigos de América ».  
 
Su vida, obra y pensamiento son cantera inagotable para enriquecer y validar el por qué la unidad hoy y siempre, será una cuestión vital para resistir y vencer los embates del imperialismo yanqui.

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