El 19 de mayo de 1895 cae en Dos Ríos, de cara al sol, nuestro Apóstol de la independencia, José Martí. Sus restos descansan en el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba, justo como pidió: ¡Yo quiero, cuando me muera/ Sin patria, pero sin amo,/Tener en mi losa un ramo/De flores, y una bandera!.
Niños de la escuela primaria Jesús Menéndez del capitalino municipio de Plaza de la Revolución recordaron hoy a José Martí como parte de las actividades organizadas en el Centro Fidel Castro Ruz en el 131 aniversario de su caída en combate en Dos Ríos.
El espacio, De mi alma un instante, conducido por la profesora y poeta Amelia Biart Alfonso, permitió un hermoso reencuentro con Martí a través de sus versos sencillos que fueron unas veces leídos y otras recitados por estudiantes de 5to grado.
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Y así de uno a otro, los niños fueron haciendo suyos los versos del Maestro.
El rayo surca, sangriento,
El lóbrego nubarrón:
Echa el barco, ciento a ciento,
Los negros por el portón.
El viento, fiero, quebraba
Los almácigos copudos;
Andaba la hilera, andaba,
De los esclavos desnudos.
El temporal sacudía
Los barracones henchidos;
Una madre con su cría
Pasaba dando alaridos.
Rojo, como en el desierto,
salió el sol al horizonte;
Y alumbró a un esclavo muerto,
Colgado a un seibo del monte.
Un niño lo vio: tembló
De pasión por los que gimen;
Y, al pie del muerto, juró
Lavar con su sangre el crimen!
Las manos se alzan y nadie quieren dejar de recitar la estrofa que de seguro aprendieron desde muy pequeños:
Tiene el leopardo un abrigo
En su monte seco y pardo:
Yo tengo más que el leopardo
Porque tengo un buen amigo.
O aquella:
Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.
Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.
Para concluir cantando entre todos:
Cultivo una rosa blanca
En julio como en enero,
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni oruga cultivo;
Cultivo la rosa blanca.
El 19 de mayo de 1895 cae en Dos Ríos, de cara al sol, nuestro Apóstol de la independencia, José Martí. Sus restos descansan en el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, en la ciudad de Santiago de Cuba, justo como pidió: ¡Yo quiero, cuando me muera/ Sin patria, pero sin amo,/Tener en mi losa un ramo/De flores, y una bandera!.