Prólogo a un libro indispensable

Portada del libro Fidel siempre abogado
Prólogo a un libro indispensable

Fidel Castro Ruz resultó un heredero de la tradición jurídica revolucionaria que le precedió y comprendió que esta era un arma de defensa esencial para los intereses emancipatorios de Cuba, el mundo, y contra las burguesías nacionales y el imperialismo. En este libro, su autor, Genaro Pérez Reyes, aborda de manera excelente los primeros pasos del joven Fidel por el mundo de las leyes.

Por:
Ms. C. Abel Aguilera Vega
|
0
|

Share Everywhere

A continuación publicamos las palabras que sirvieron de prólogo al libro Fidel, siempre abogado que fue presentado este lunes en el Centro Fidel Castro Ruz. 

 

El libro Fidel, siempre abogado resulta una lectura apasionante sobre la figura más trascendente de la historia cubana del siglo XX y de lo que va del XXI: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Su autor nos invita a un acercamiento, desde miradas diferentes, al protagonista del texto —como declara en la introducción—, así como a las reflexiones de este en torno a conceptos esenciales del Derecho, que resultan imprescindibles para comprender el proyecto de nación que hemos construido desde 1959, tales como justicia, legalidad, derechos humanos, constitucionalidad, institucionalidad, medio ambiente, terrorismo, entre otros.

El derecho y la legalidad han sido partes cardinales de la nación cubana y no pueden comprenderse por separado: existe una relación directa y ontológica entre el surgimiento de un ser nacional, con conciencia de nación, y el Derecho; pues este último, en el caso antillano ha constituido una fuente formadora y consolidadora de conciencia, así como de legitimidad moral y política de los procesos emancipatorios desarrollados en Cuba.

Ejercieron la ciencia de impartir justicia, o estuvieron vinculados a ella desde la docencia, hombres imprescindibles para comprender el devenir de la Isla desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días, como Francisco de Arango y Parreño, Félix Varela, José Antonio Saco, José de la luz y Caballero, Joaquín de Agüero, Ignacio Agramonte, Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Julio Antonio Mella —quien como resultado de una artimaña fue expulsado en octubre de 1925 de la Universidad de La Habana mientras cursaba la carrera—, Eduardo Chibás, Pelayo Cuervo Navarro, y Raúl Roa, entre muchos más. 

Rara es la ocasión en las Ciencias Sociales en la que se pueda absolutizar en el discurso científico, como en el caso de la relación interdependiente que existe en el proceso histórico cubano entre Derecho y Nación. Parte esencial de entender los procesos emancipatorios de la centuria decimonónica pasa por comprender en profundidad las cuatro constituciones mambisas, el cuerpo legal que de estas se desprende y el que exigió la propia dinámica de las contiendas, pues tales documentos generalmente tienen preponderancia por sobre otras fuentes históricas por develar con bastante exactitud objetivos, aspiraciones y situaciones reales de una colectividad de hombres que aspiran a un mismo fin. 

Fueron la Constitución de 1901, la imposición de la Enmienda Platt (1901), los Tratados de Reciprocidad Comercial (1903 y 1934) y la Constitución de 1940, por solo citar algunos ejemplos, reflejos de la Cuba que se estaba legislando, así como de la que se quería moldear, mediando de antemano la legitimidad legal.

Fidel Castro Ruz resultó un heredero de la tradición jurídica revolucionaria que le precedió y comprendió que esta era un arma de defensa esencial para los intereses emancipatorios de Cuba y el mundo, y contra las burguesías nacionales y el imperialismo. En este libro, su autor, Genaro Pérez Reyes, aborda de manera excelente y en orden cronológico los primeros pasos del joven Fidel Castro por el mundo de las leyes en la Universidad de La Habana a mediados del siglo XX, su defensa a los sectores más humildes, su enfrentamiento desde la política y la legalidad contra los principales poderes políticos de la nación, así como el ineludible abordaje a la Causa 37 de 1953 seguida contra los moncadistas, y su alegato de autodefensa conocido como La Historia me absolverá.

Una vez alcanzada la victoria en la lucha insurreccional y llegado al poder político en enero de 1959, la Revolución, como fuente de derecho encabezaría una profunda transformación de la sociedad cubana. El proceso de llevar ante la justicia a los asesinos de la dictadura; el desmontaje de las bases estructurales del aparato burgués y la construcción de la sociedad socialista; el juicio seguido contra los mercenarios de Playa Girón; el proceso de institucionalización del país; la defensa de los Derechos Humanos, de la democracia socialista, del Medio Ambiente; las denuncias contra la impagabilidad de la deuda externa; contra el bloqueo económico, financiero y comercial; contra las agresiones terroristas al pueblo cubano; la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de  Estados Unidos por daños humanos; la lucha por el regreso del niño Elián González y de los Cinco Héroes antiterroristas; todas y cada una de ellas estuvieron sustentadas en la legalidad socialista cubana y fueron batallas encabezadas por el jurista Fidel Castro Ruz, como acertadamente expresa este libro.

Especial atención merece en esta obra el proceso seguido a raíz del derribo de las avionetas de la organización terrorista Hermanos al rescate; las cuales, violando abierta y flagrantemente las normas del derecho internacional y con conocimiento de las autoridades de Estados Unidos, penetraron al territorio cubano en múltiples ocasiones y bajo las reiteradas advertencias, a diferentes niveles, de las autoridades cubanas. El incidente ocurrido el 24 de febrero de 1996 dio pie a que el gobierno imperialista y sus aliados pretendieran deslegitimar la defensa del territorio cubano como establece el derecho internacional. Ello contó con la magistral contraofensiva liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien desde la legalidad conjuró los planes de los enemigos históricos del pueblo cubano.

Este apasionante texto, publicado en el año del centenario de Fidel, aborda una perspectiva que comúnmente no es tratada cuando los investigadores se acercan a la vida y la obra del Comandante en Jefe, en ello radica su principal importancia y aporte a la ciencia: llenar un espacio que las Ciencias Sociales no han cubierto aún.

Por el proyecto humanista que bajo su liderazgo se ha construido en Cuba, por su humanismo, por su defensa a los más necesitados, a las causas justas del mundo, a la paz y a los Derechos Humanos, bien pudiera merecer el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el título de Abogado de los pobres.

Haga su comentario

Este sitio se reserva el derecho de publicación de los comentarios. Aquellos comentarios denigrantes, ofensivos, difamatorios, no serán publicados.