Ramiro Valdés: El testimonio de un Comandante

Ramiro Valdés Menéndez
Ramiro Valdés: El testimonio de un Comandante

Como homenaje al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez publicamos en forma de testimonio un fragmento de la entrevista que ofreció en el Centro Fidel Castro Ruz el 10 de julio de 2024. En esa ocasión, no fue solo el Comandante sino el joven que fiel a Fidel y a la Revolución asegura que  «la Revolución se extiende en el tiempo y en el espacio, no surgió para morir...»

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Centro Fidel Castro
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Como homenaje al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez publicamos en forma de testimonio un fragmento de la entrevista que ofreció en el Centro Fidel Castro Ruz el 10 de julio de 2024. 

En ese encuentro contó a los presentes sobre su primer encuentro con el joven abogado Fidel que ya alzaba su voz contra los desmanes de los gobiernos de turnos a través de un espacio radial. También su participación en el Moncada, en la Sierra, pero sobre todo permitió a los niños acercarse al hombre detrás de la historia, al joven del barrio La Matilde, el revolucionario cabal que fue fiel a Fidel hasta el final. 

Demostró con la brillantez de un maestro la importancia de conocer y acercarse a la historia. Asimismo, narró episodios sobre la estancia en México, las acciones de preparación de los revolucionarios para la expedición hacia la isla, y los planes de descabezar el movimiento con los intentos de atentar contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Sin dejar de dialogar con los niños, le explicó del verdadero significado de Yo soy Fidel, y cómo les corresponde a los jóvenes de hoy continuar la obra de la Revolución y defenderla porque «la Revolución se extiende en el tiempo y en el espacio; no surgió para morir sino para continuar en el tiempo». 

Fidel, el único que podía acabar con los males del país 

«Nosotros allá en Artemisa escuchábamos a Fidel por radio. Él tenía un programa, creo de 15 minutos, no recuerdo en que estación era. Pero ese fue el primer conocimiento que tuve de la existencia de Fidel. 

«Después cuando se produce lo del 10 de marzo nosotros estábamos tirando caña, y en el campo era como las cuatro de la madrugada y acostumbrábamos a escuchar música, pero ese día en la radio era solo tic, tac. La única estación funcionando era la de Radio Reloj que daba la hora y nada más. Y nos preguntamos ¿qué habrá pasado? Entonces cuando llegamos al ingenio a eso de las diez de la mañana más o menos nos enteramos de que Batista había dado un golpe de Estado. Y bueno nos dijimos hasta aquí. Creo que el único o uno de los pocos cubanos que se alegró del golpe de Estado fui yo porque nos dijimos bueno ahora Batista las va a pagar todas, las que hizo y las que va a hacer. Ahora nos toca a nosotros a los jóvenes porque los politicastros del Partido Ortodoxo no iban a hacer nada; eran terratenientes, latifundistas, gente en la política corruptos, salvo [Eduardo] Chibás, y bueno ustedes saben lo que hizo para conmover la conciencia del pueblo que se conoce como “El último aldabonazo”. Y digo bueno me voy, me voy a dedicarme a la guerra contra Batista. Eso fue en el ingenio El Pilar. 

«Me voy a buscar a los compañeros a Julito, a Ciro y a Gerardo, y nos vamos a la casa de José Suárez, que era dirigente en Artemisa, en la provincia y del Comité Nacional de la Juventud Ortodoxa para buscar el contacto con Fidel y ponernos a su disposición. Ya en ese momento éramos cuatro los que habíamos tomado la decisión de organizar la lucha armada, eso fue aproximadamente el 10 de marzo sobre las 11:00 de la mañana. 

«El encuentro con Fidel ocurrió, a pesar de la insistencia nuestra, como tres o cuatro meses después del 10 de marzo. Vimos a Fidel y a Abel en Prado 109. Cuando estábamos con Fidel le explicamos lo que estábamos haciendo y nos dijo: «No, no, no. No hagan nada. Retírense de todo lo que están haciendo. No hablen de política. Ustedes como si no les importara lo que está pasando en Cuba. No hablen de nada, de nada, de nada. Pasen inadvertidos porque de lo contrario, si ustedes se mantienen en la actividad contra la dictadura, se van a fijar en ustedes. Y lo importante en este caso es la lucha armada. Y como ustedes ya están enrolados en la lucha armada, pasen inadvertidos porque de lo contrario, se puede correr el riesgo de que caigan detenidos y alguien hable». 

«Y entonces para preservar la actividad armada allí en Artemisa, pues nos dieron él y Abel esa indicación. Y nos dieron otras instrucciones de cómo organizar la actividad clandestina y cosas que hicimos allá en Artemisa, y fundamentalmente en el barrio La Matilde, de donde éramos todos prácticamente, me refiero a los que participaron en el Moncada. 

«Se crearon los grupos de trabajo como nos indicaron y llegamos a tener aproximadamente más de 90. Había un grupo primero de 10 que le llamaron el grupo especial y cada miembro de ese grupo tenía que hacer un grupo de 10 pero que no se conociera nada más que el jefe. Nosotros conocíamos desde luego a todos porque antes de que se reclutara alguien nosotros lo sabíamos. Dábamos la autorización sí o no. Recuerden que, al triunfo de la Revolución en el parque de Artemisa, Fidel dijo que es el pueblo más revolucionario de Cuba porque nunca hubo ni un traidor ni un desertor».

Resistir, resistir, resistir 

«Nosotros ya estábamos impresionados con Fidel desde que lo escuchábamos por la radio por eso fuimos a buscarlo cuando Batista dio el golpe de Estado. Nosotros entendíamos que el único que podía resolver los problemas de este país se llamaba Fidel Castro por eso insistimos en ir a buscarlo. 

«Cuando el golpe de Estado del 10 de marzo, Fidel se erige como su propio Comandante en Jefe por todo lo que hizo. Nadie le dio una orden, y él mismo presentó su denuncia en el Tribunal de Urgencia, exigió la apertura de un proceso penal contra Batista, alegando que en la ejecución del golpe consumó varios delitos estipulados en el Código de Defensa Social. No le hicieron caso y se dijo, bueno, si no puedo por la vía legal iré por la vía de la lucha armada. Por eso digo que él se erigió en su propio Comandante en Jefe, que es lo que debe hacer cada revolucionario.

«Cuando Fidel venía en el Granma dijo que el triunfo de la Revolución consistía en tres cosas: Resistir, resistir y resistir, que, si resistíamos, un revolucionario con un fusil desde el fondo de una cueva, ganaríamos, la Revolución triunfaría porque el pueblo consideraría que la Revolución es justa y por eso ganamos porque se resistió, se resistió y se resistió, independientemente de todos los problemas y dificultades que se han tenido a lo largo del proceso de la Revolución». 

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