El filme de las realizadoras y guionistas Astrid Rondero y Fernanda Valadez tuvo su proyección en la sala La Plata del Centro Fidel Castro Ruz. Durante la presentación se habló de México, Cuba y de los entrañables lazos de amistad que unen a ambos pueblos.
Gran Premio del Jurado del Festival de Cine de Sundance, Gran Prix en el Sofia International Film Festival en Bulgaria, el Canvas Award en el Festival Internacional Moov en Bélgica son algunas de las credenciales que presenta el excelente filme mexicano Sujo de las realizadoras Astrid Rondero y Fernanda Valadez que, proyectado en la tarde de este viernes en el Centro Fidel Castro Ruz, permitió acercarnos a la realidad de un país que los cubanos sentimos muy cerca, no solo por la distancia geográfica sino por los históricos lazos que siempre han unido a los pueblos de Cuba y México.
La cinta fue proyectada en la sala La Plata en colaboración con la Embajada de México en La Habana y la oficina de la UNAM-Cuba, y formó parte de las iniciativas de la institución que este año celebra el Centenario de Fidel.
Sujo es una película muy conmovedora, explicó la Dra. Sandra Lorenzano, directora de UNAM-América Latina, quien además puntualizó que fue hecha desde el corazón y con mucho compromiso.
«Con el compromiso de contarle al mundo una de las cosas más difíciles que está atravesando ahora México que es ya una crisis humanitaria y que tiene que ver con la violencia instaurada en nuestro país, encabezada por eso que ya llamamos el crimen organizado», agregó.
«¿Qué se hace frente a esa violencia? ¿Qué opciones quedan? ¿Qué puede hacer el Estado? ¿Qué podemos hacer como sociedad civil? ¿Qué oportunidades le damos a la gente que ha sido víctima de esa violencia? Las víctimas no son solo las que han muerto o han desaparecido, son familias enteras porque cualquier desaparecido afecta a todo su entorno familiar, a todo su entorno comunitario», reflexionó la especialista.
Y justamente, Sujo, que da nombre al hijo de un narcotraficante, «habla de eso, quiere hacer una reflexión sobre eso», aseguró.
Con una excelente acogida en el mundo con más de 15 premios, el filme fue exhibido en el 45 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana donde se alzó con dos premios Coral, entregados por Signis y Quijote de la Federación Internacional de Cines Clubes.
También ha sido reconocida con los premios Ariel, máximo reconocimiento que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas a lo mejor de su cinematografía, en la categoría de Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Coactuación Femenina.
México, Cuba y una historia entrañable de amistad
Pero más allá de Sujo, el encuentro permitió acercarnos desde lo íntimo a México, a Cuba para hablar de la historia en común de dos pueblos que han están unidos por históricos lazos de amistad.
«México es un país al que los cubanos nos sentimos unidos. Le ha sido leal a Cuba en todos los tiempos. Siempre en los momentos en los que Estados Unidos ha presionado al Continente y cuando muchas personas se han doblegado, ahí ha estado México soberano, altivo, hermano, respondiendo a las necesidades del pueblo cubano e identificado como una nación hermana. Nunca un cubano se sintió extranjero en México ni ningún mexicano se ha sentido extranjero en Cuba. Somos prácticamente lo mismo desde el punto de vista cultural y emotivo. Nos unen demasiadas cosas», expresó René González Barrios, director del Centro Fidel Castro Ruz.
Al referirse a la reciente orden ejecutiva firmada por el presidente de los Estados Unidos para presionar a los países que venden petróleo a Cuba con el fin de crear una crisis energética, González reconoció la actitud que ha sumido el pueblo mexicano en primer lugar y su presidenta en el enfrentamiento «a un hombre que hoy dirige el imperio más poderoso que ha existido sobre la faz de la tierra y que tiene en vilo la vida y la especie humana a nivel general, tiene en vilo los destinos del planeta y, ahí ha estado la respuesta firme y soberana de la presidenta de México, que representa lo mejor del sentimiento del pueblo mexicano hacia Cuba».
Al término de sus palabras, González Barrios reiteró a los amigos mexicanos, al colectivo de la Embajada y a su Embajador que el Centro Fidel Castro Ruz es también una casa de México.
Lorenzano, de origen argentino pero que ha vivido en México gran parte de su vida, resaltó igualmente las relaciones amistosas que han existido entre ambas naciones y recordó a Fidel.
«Esos vínculos latinoamericanos que tanto nos importan, si alguien los conocía como nadie era el personaje maravilloso, entrañable, insustituible que le da nombre a este Centro, y por eso estar hoy aquí, estar en este momento de la historia de Cuba y de nuestro Continente y estar justo el día siguiente que se apruebe ese decreto terrorífico que aquel presidente del otro lado del Rio Bravo firma sin que le tiemble la mano, sin pensar en el pueblo, sin pensar en la gente, ¿qué le importa a él si aquí hay cubanos y cubanas de bien que lo único que quieren es vivir en paz, vivir en su tierra y crecer aquí? Todo esto para decir que me emociona muchísimo el poder estar aquí».
También agradeció al Centro por abrir las puertas a Sujo y al pueblo cubano por su resistencia a lo largo de estos años.
«Les agradezco como le agradezco a cada persona en Cuba que sigan manteniendo la dignidad de la vida, los proyectos y la alegría de vivir. Ustedes tienen una capacidad de alegría y de resiliencia que es un ejemplo para todos y todas nosotros.
«Nuestras historias personales están atravesadas por esa historia con mayúsculas que solemos escribir y que nos hace hermanos en el dolor, pero también en la capacidad de resistir, de sobrevivir», concluyó esta argentina, mexicana y latinoamericana que se confesó una admiradora de esta Isla a la que se siente unida.